viernes, 29 de mayo de 2009
¿MAMA?

Especialista en nuevos modelos de familia, la psicóloga Ana Belén Gómez forma parte del equipo investigador del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid y del departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Sevilla que realiza un estudio -probablemente el primero que se aborda en España- sobre familias integradas por padres gays y madres lesbianas y el desarrollo de sus hijos, por encargo de la Oficina del Defensor del Menor en la Comunidad de Madrid. Gómez realizó durante dos años un análisis de la vida familiar y del reparto de tareas domésticas en 14 hogares de lesbianas en Manchester (Reino Unido).
Aunque considera que estos datos no son extrapolables a la sociedad española, donde aún trabaja en la recogida de muestras -para lo que hace un llamamiento a las familias interesadas en participar en el estudio para que se pongan en contacto con el Colegio de Psicólogos-, asegura que ‘hay más similitudes que diferencias entre los niños criados en familias gay o lesbianas y los hijos de la familia nuclear tradicional’. Aunque siempre ciñéndose al ámbito científico, sin entrar en el debate social sobre los derechos de los gay y lesbianas.
Pregunta. ¿Necesita el niño una madre y un padre a la vez ?
Respuesta. La falta de una figura de un género u otro no implica en sí un desajuste psicológico en los niños. La ausencia del padre en sí misma no afecta a su desarrollo más allá de la desventaja económica, así como el posible estrés de algunas madres. Aun así, el papel del padre es muy significativo, sobre todo en el terreno del juego: mientras que la madre pasa parte del día en el cuidado del niño, el padre y su hijo construyen su relación a través del juego, por lo que es la presencia de otro rol adicional, no necesariamente el masculino, lo que beneficia a los hijos.
P. Afirma que la calidad de la vida familiar es más crucial en el niño que el modelo de familia. ¿No influye en ningún sentido ese modelo?
R. La calidad de las relaciones y su grado de armonía tienen más influencia en los hijos que la estructura familiar en sí. Todas las familias sean del tipo que sean tienen riesgos. Respecto a las familias creadas por reproducción asistida o por madres de alquiler desconocemos si el secreto o no sobre su origen, y el contacto entre el niño y los donantes de óvulo o de esperma o la madre de alquiler, tendrá una buena, mala o indiferente influencia en su futuro.
P. ¿Cómo afecta a los niños descubrir que sus padres, gays o lesbianas, viven un modelo de relación aún minoritario?
R. Depende de cada familia. Los prejuicios de ciertos sectores pueden hacerles daño; aún así estos niños no parecen sufrir más estigma que los de otras familias. Son sus padres los que sufren una clara desprotección legal. El no reconocimiento de los padres y madres no biológicos provoca una indefinición de su rol materno y paterno, y por tanto un riesgo para los niños si algo les ocurriera a sus padres biológicos.
P. ¿Qué consecuencias tiene para el niño contar con dos madres?
R. La presencia de un rol materno adicional e implicado en la crianza siempre es positivo para el niño. Las lesbianas, además, establecen relaciones más equitativas que la pareja heterosexual, lo que puede influir positivamente en el aprendizaje de roles igualitarios.
P. ¿Qué variante introduce la pareja de gays masculina?
R. Los últimos datos apuntan a que los padres gays establecen claramente límites, son sensibles, responsables y perceptivos con sus hijos. Y en comparación con los padres heterosexuales trabajan menos horas y dedican más tiempo a los hijos.
P. ¿La orientación de los padres determina la de los hijos?
R. No hay evidencia de dificultad en identidad de género y comportamiento de género. Los resultados están dentro del rango normal cuando se les compara con los de los padres heterosexuales. No son diferentes.
THe CHiLDReN oF THe ReVoLuTioN

lunes, 25 de mayo de 2009
La Biotecnología .

por Francis Fukuyama / publicado en Clarín
La gente que no estuvo prestando demasiada atención al debate sobre biotecnología humana podrá pensar que el principal tema es el aborto, ya que los opositores más firmes de la clonación hasta la fecha fueron defensores del derecho a la vida, que se oponen a la destrucción de embriones. Pero existen importantes motivos por los que la clonación y las tecnologías genéticas que la seguirán debieran ser de interés de todas las personas, religiosas o no. Pero, sobre todo, de aquellos que se ocupan de proteger al medio ambiente natural, ya que el intento para dominar la naturaleza humana a través de la biotecnología será aún más peligroso y trascendente que los esfuerzos de las sociedades industriales para controlar a la naturaleza no humana a través de generaciones de tecnología anteriores.Si algo nos enseñó el movimiento ecologista es que la naturaleza es un conjunto complejo. Las distintas partes de un ecosistema son interdependientes y los esfuerzos humanos para manipular algunas de sus partes generarán consecuencias no deseadas.Mirar alguna de las películas hechas en los años 30 sobre la construcción de la represa de Hoover o la planta de energía del Tennessee Valley Authority es hoy una extraña experiencia. Estos filmes son cándidos y vagamente stalinistas a la vez. Celebran la conquista humana de la naturaleza y se jactan del reemplazo de los espacios naturales con acero, cemento y electricidad. Esta victoria sobre la naturaleza tuvo corta vida. En la última generación, ningún país desarrollado llevó adelante proyectos hidroeléctricos importantes, precisamente porque hoy comprendemos las devastadoras consecuencias ecológicas y sociales que generan estos proyectos. Si el problema de las consecuencias inesperadas es grave en el caso de los ecosistemas no humanos, será mucho peor en el campo de la genética humana. El genoma humano fue comparado, de hecho, con un ecosistema, por la compleja forma en que los genes interactúan. Hoy se calcula que hay nada más que alrededor de 30.000 genes en el genoma humano, un número mucho menor que los 100 mil que se creía que existían hasta hace poco. No mucho más de los 14.000 que hay en una mosca de la fruta o de los 19.000 que hay en un nemátodo (clase de gusano) y que indica que muchas conductas y capacidades humanas más elevadas son controladas por la compleja interacción de los genes. Los primeros blancos de la terapia con genes serán trastornos de un solo gen relativamente simples, como el Mal de Huntington o la enfermedad de Tay Sachs. Son muchos los genetistas que piensan que la causalidad genética de conductas y características de un orden superior como la personalidad, la inteligencia y hasta la altura es tan compleja que nunca podremos manipularla. Pero aquí es donde radica el peligro justamente: nos vamos a sentir tentados todo el tiempo a pensar que comprendemos esta causalidad mejor que lo que la entendemos en realidad y vamos a enfrentar sorpresas aún más desagradables que cuando tratamos de conquistar el medio ambiente. En este caso, la víctima de un experimento fallido no será un ecosistema sino una niña, cuyos padres, con el deseo de dotarla de más inteligencia, la van a predisponer para que tenga mayor propensión al cáncer, una mayor debilidad en su edad madura o algún otro efecto secundario totalmente inesperado que surgiría después de los experimentos.Escuchar a la gente de la industria de la biotecnología hablar sobre las oportunidades que se abren con la culminación de la secuencia del genoma humano es misteriosamente similar a mirar esas películas de propaganda sobre la represa Hoover. Existe una engreída confianza de que la biotecnología y el ingenio científico van a corregir los defectos de la naturaleza humana, abolir las enfermedades y hasta permitir tal vez que los seres humanos alcancen algún día la inmortalidad.Creo que los seres humanos son, en un grado aún mayor que los ecosistemas, conjuntos naturales complejos y coherentes, cuya evolución ni siquiera estamos comenzando a entender. Más aún, tenemos derechos humanos a raíz de esa naturaleza específicamente humana. Tal como dijo Thomas Jefferson hacia el final de su vida, los norteamericanos gozan de iguales derechos políticos porque la naturaleza no dispuso que determinados seres humanos nacieran con monturas sobre sus espaldas, listos para ser montados por congéneres mejores que ellos. Una biotecnología que busque manipular a la naturaleza humana no sólo corre el riesgo de sufrir consecuencias imprevistas sino que puede minar también la propia base de los derechos democráticos igualitarios.¿Cómo hacemos entonces para defender a la naturaleza humana? Las herramientas son básicamente las mismas que en el caso de la protección de la naturaleza. Tratamos de configurar normas a través de la discusión y el diálogo y usamos el poder del Estado para regular la forma en que el sector privado y la comunidad científica desarrollan la tecnología. Hoy, la biomedicina está fuertemente regulada, pero existen enormes brechas en la jurisdicción de esos organismos federales con autoridad sobre la biotecnología. La Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos sólo puede regular alimentos, medicamentos y productos médicos sobre la base de la seguridad y eficacia. Tiene prohibido tomar decisiones basadas en consideraciones éticas, y cuenta con una débil o inexistente jurisdicción respecto de procedimientos médicos como la clonación, el diagnóstico genético de preimplantación y la ingeniería de líneas embrionarias.El Instituto Nacional de Salud redacta varias reglas que abarcan los experimentos humanos y otros aspectos de la investigación científica, pero su autoridad se extiende nada más que a la investigación financiada de forma federal y deja sin ninguna regulación a la industria privada de la biotecnología. Esta última, en las empresas de biotecnología norteamericanas nada más, gasta más de 10.000 millones de dólares por año en investigaciones y emplea a unas 150 mil personas.Otros países se esfuerzan mientras tanto en promulgar legislación que regule la biotecnología humana. Uno de los acuerdos legislativos más antiguos es el de Gran Bretaña, que creó la Agencia de Embriones y Fertilización Humana hace más de 10 años con el objetivo de regular los experimentos con embriones. Asimismo, son 24 los países que prohibieron la clonación con fines de reproducción, incluidos Alemania, Francia, India, Japón, Argentina, Brasil, Sudáfrica y el Reino Unido. Uno de los primeros intentos para supervisar una tecnología genética específica —los experimentos de ADN recombinante— fue la Conferencia Asilomar de 1975, en California, que llevó a la creación, bajo el Instituto Nacional de Salud, del Comité Asesor de ADN Recombinante. Se suponía que éste debía aprobar todos los experimentos de recombinante en los que se unían los genes de diferentes individuos y especies, inicialmente en el campo de la biotecnología agrícola y luego en áreas como la terapia con genes humanos. Una conferencia celebrada en 2000, por el 25ø aniversario de Asilomar, condujo al consenso de que independientemente de las virtudes del Comité, duró más que su utilidad. Porque tiene facultades para imponer nada, no controla el sector privado y no cuenta con la capacidad institucional como para supervisar de forma efectiva lo que está ocurriendo en la industria norteamericana de la biotecnología, y mucho menos a nivel mundial. Se necesitan nuevas instituciones de regulación para lidiar con la próxima generación de biotecnologías nuevas.Todo aquel que desee fuertemente defender a la naturaleza de la manipulación tecnológica debería mostrar igual firmeza en la defensa también del hombre. En Europa, el movimiento ecologista se opone más a la biotecnología que su colega de Estados Unidos y logró frenar la proliferación de alimentos transgénicos. De todos modos, los organismos modificados genéticamente son a la larga una apertura en una revolución mayor y con menos consecuencias que las biotecnologías humanas que se vienen. Alguna gente cree que teniendo en cuenta la depredación de los humanos sobre la naturaleza, ésta merece una protección más atenta. Pero a la larga son parte del mismo conjunto. Modificar los genes de las plantas afecta a lo que comemos y cosechamos. Modificar nuestros propios genes afecta quienes somos. La naturaleza merece un enfoque basado en el respeto y la ad ministración y no en el dominio y la superioridad.
sábado, 23 de mayo de 2009
Transporte Público
No sé a ustedes pero yo estoy cansado del mal servicio que vivo día a día con el uso del transporte público.En mi caso me refiero específicamente a los colectivos y al subte, pero también tengo referencias que el servicio de trenes es muy malo.Tampoco quiero dejar de mencionar el tema de la contaminación ambiental por los gases que emiten al estar sus motores obsoletos y sin los controles adecuados de funcionamiento Aparte de esto, la forma de pago de estos medios (problema importante debido a la escases de monedas), es una gran complicación. Se debería acelerar la implementación del uso de tarjetas magnéticas, que podría ser la misma que se utiliza en el subte, agregando practicidad a esta forma de pago .Esta resolución que hace meses el gobierno había puesto como prioridad, ya ha dejado de serlo y se sigue dilatando su puesta en marcha. Habrá una mafia detrás de todo esto??
Con respecto a los subtes, viajar en las horas pico se vuelve una tarea casi imposible. Se entra al subte empujando y a su vez siendo empujado para que las puertas del mismo puedan cerrar. La falta de ventilación que hay dentro, hace que sea claustrofóbico viajar.
viernes, 22 de mayo de 2009
Capacitado para ser Discapacitado
Para los discapacitados la ciudad puede convertirse en un mundo infranqueable: los obstáculos se multiplican en calles y veredas, ascensores, medios de transporte, lugares de esparcimiento. Son esas aceras rotas, esa puerta estrecha, la inalcanzable boletería del cine, el sueño imposible de conocer el subte porque no hay manera de bajar hasta él.
En el 20 por ciento de los hogares de Argentina, uno de los integrantes del grupo familiar es discapacitado. La ciudad ¿los contiene o los rechaza? ¿Existen los prejuicios? ¿Cambia la vida familiar? ¿Pueden trabajar? ¿Cómo resuelven el día a día? ¿Se respeta la ley que indica que tanto el Estado como las empresas deben contratar personal discapacitado?
Tomo este tema, ya que me pareció muy interesante, y lo vi en un programa de televisión (La Liga, en Telefe). No soy de mirar esos programas, pero realmente me llamo mucho la atención, y me resulto muy interesante, pero a la vez, algo realmente penoso. Mostraban como una persona en sillas de ruedas, se veía incapacitada para entrar a la mayoría de los negocios, ya que ninguno tenía una rampa para estas personas.
Cuando caminamos por la calle, tal vez no prestamos atención a una vereda rota, a un escalón que subimos para entrar a un negocio, etc.. es algo totalmente normal para nosotros. Sin embargo, si nos ponemos a pensar, nos damos cuenta el obstáculo que es para una persona con discapacidad, sea no vidente, sea por problemas de trasladarse, etc.
El estudio de los arquitectos Daniel Low y Gustavo Bennun señala algunas de las características que deberían tener los espacios de circulación urbanos y los edificios para que no se constituyan en barreras infranqueables:
-Veredas, caminos peatonales y pasillos en viviendas. El ancho mínimo tendría que ser de 1,50 metros, ya que eso permitiría no sólo que se crucen dos personas (una de ellas en silla de ruedas) en un mismo recorrido horizontal, sino que también posibilitaría un giro de 360 grados para el que está en la silla. La pendiente de la acera, tomando ésta a lo largo, no debería ser de más de 5 grados para las distancias cortas. Pero también tendrá que tenerse en cuenta un cierto “volumen de riesgo”, constituido por un marco imaginario de 1,20 metros de ancho por 2 de alto, dentro del cual no debería encontrarse ningún elemento perturbador para los discapacitados, tales como buzones, teléfonos públicos, señales de tránsito, semáforos o postes de iluminación.
-Areas de descanso. El estudio recomienda la ubicación de zonas de descanso en puntos centrales de intinerarios extensos, áreas verdes y edificios de infraestructura de transporte. Los asientos de bancos y sillas en los parques, por ejemplo, deben estar a aproximadamente 45 centímetros por encima del nivel del piso para que puedan ser utilizados fácilmente por personas con movilidad reducida.
Estacionamiento. Los módulos de estacionamiento para los vehículos tendrían que ser de 6 x 3,50 metros y estar señalizados con el pictograma que contiene el Símbolo Internacional de Accesibilidad. Además, deberían ubicarse lo más cerca posible del hall de acceso al edificio y a unos 30 metros, como máximo, de la salida a la vía pública o a los ascensores.
-Escaleras. No son convenientes los escalones con narices salientes que hacen tropezar la punta de los pies. Tampoco resultan adecuados los escalones sin contra escalón. Si la escalera tiene derrame lateral libre (es decir, si no hay pared o alguna otra estructura de contención), debería colocarse zócalos de 10 centímetros a los costados. A ambos lados de la escalera y separados por 5 centímetros de la pared, sería prudente colocar pasamanos dobles, a alturas diferentes para que puedan ser utilizados tanto por adultos como por niños. Además, las personas con deficiencia visual se verían beneficiadas si los pasamanos tuvieran color o si en ellos, en relieve o en escritura Braille, se brindara información sobre el nivel de piso del edificio o cantidad de escalones.
-Rampas. El ancho de una rampa debe ser de 1,10 metros como mínimo y 1,30 como máximo. Tanto al comienzo como al final de la rampa tiene que existir una superficie de aproximación de 1,50 por 1,50 metros para que una persona en silla de ruedas pueda dar un giro completo.
-Ascensores. Las dimensiones mínimas de la cabina tienen que ser de 1,10 por 1,30 metros. Además, el ascensor tiene que tener pasamanos a 90 centímetros de altura.
-Puertas. Deben tener una luz útil de por lo menos 80 centímetros y el herraje de accionamiento tiene que estar a no más de 90 centímetros de altura.
Estos son sólo algunos de los componentes de una arquitectura sin barreras. Se podría mencionar también los sanitarios, la iluminación, el transporte público y muchos otros elementos que deben adecuarse al uso de la mayor cantidad de personas y no obrar como un permanente obstáculo en su camino.
Como en nuestra ciudad, mas del 50% de los edificios, locales, y calles no posee el cuidado adecuado, los discapacitados deben acostumbrarse a la ciudad que esta en estado desastroso. Como vi en el programa de televisión, la capacidad que tienen los discapacitados para moverse por la ciudad esta tan bien entrenada, que cualquiera de nosotros, en esas condiciones, no podríamos trasladarnos una cuadra sin tropezar, caer, etc. Esto se comprobó, ya que, en la LIGA, Ronnie Arias, Tamara Hendel, Gisela Busaniche, Diego Iglesias y Bejamín Vicuña se tapan los ojos, se sientan en una silla de ruedas y salen a la calle a vivir y mostrarte una capacidad diferente. La realidad es que a estas personas les pareció imposible seguir el ritmo, de por ejemplo, el hombre en una silla de ruedas. Los discapacitados deben acomodarse a los desastres de las calles, cuando esto no tendría que ser asi, el estado debería proveerles ayudas, ya que por algo son discapacitados.
Les dejo una noticia de clarín que me pareció buena para el tema:
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SOCIEDAD: UN DIA EN LA VIDA DE UN DISCAPACITADO QUE TRABAJA EN LA CAPITAL
La pesadilla de trasladarse por Buenos Aires en silla de ruedas
Gustavo Ridiero, de 47 años, hace 17 que está en silla de ruedas. Todos los días viaja desde Lanús hacia su trabajo en Flores. Toma dos colectivos y, a veces, el subte. Clarín lo acompañó durante un día.
Mariana Iglesias. DE LA REDACCION DE CLARIN.
Son más de las tres de la tarde y Gustavo Ridiero ya hace rato que mira la ventana desde su escritorio. El cielo está gris, demasiado gris. "Por Dios, que no llueva otra vez", ruega. Al rato guarda sus cosas, se despide de sus compañeros y toma el ascensor. No marca "Planta Baja" sino "Primer Subsuelo". Llega hasta allí y después de saludar a la chica que limpia cambia de ascensor. Sube a uno especial, uno que le permite esquivar las escaleras de la entrada del edificio y salir directamente a la calle. Por suerte no llueve. Entonces empieza el largo y agotador regreso a casa. Gustavo igual está acostumbrado: ya lleva 17 de sus 47 años en una silla de ruedas.
Hasta hace nueve meses todo era más fácil: vivía en una pensión de Flores, a sólo ocho cuadras del trabajo, en el Centro de Gestión y Participación de Rivadavia y Culpina. Pero apareció Mónica y el amor lo llevó a Villa Diamante, Lanús. "¡Qué voy a hacer! Nada es gratis en esta vida...", dice. Ahora debe viajar en varios colectivos durante más de una hora para ir a trabajar. El hombre está enamorado.
Gustavo conoce de memoria cada una de las baldosas rotas que hay de su trabajo a la parada del 85 que lo deja en Pompeya. A unas las evita y a otras las desafía. Sabe que su silla, una Flexicar
"El problema no se reduce a evitar pozos", dice. Y habla de sus manos llenas de la caca de los perros que se pega en sus ruedas, de las botellas rotas que pueden pinchar las gomas, de las calles inundadas que lo obligan a sumergirse en aguas turbias. No olvida las bajadas de las esquinas: las de plástico están rotas y la mayoría inutilizadas por autos que cortan el paso.
Gustavo decide cambiar su recorrido habitual de dos colectivos e incluye un tramo en subte. Quiere mostrar que el mundo subterráneo no está preparado para él, y eso que se estima que son 18.000 los discapacitados que usan sillas de ruedas por Buenos Aires (Ver Intiman...).
Pero primero hay que tomar un colectivo. Espera en la parada del 2. Llega uno, y el chofer le dice que espere el próximo, que tiene piso bajo y rampa. Gustavo le dice que quiere subir igual, que le abra la puerta de atrás. El chofer le contesta que si le pasa algo lo sancionarán a él. Gustavo insiste y el chofer cede. "No es un capricho: estoy seguro de que el de atrás no tiene rampa", dice Gustavo. Se acerca con su silla, se cuelga del caño y mira a las personas que están en la fila para que le suban la silla. La gente duda, hasta que un hombre de sobretodo negro lo ayuda. Desde adentro un joven le da una mano.
Se ubica en la parte de atrás. La gente lo mira con asombro. "Es tan incómodo subir y bajar de los colectivos que somos pocos los que nos animamos", dice Gustavo. Y cuenta que a veces le ofrecen el asiento. "No gracias, ya voy sentado", contesta él. La silla se zarandea durante el viaje, y él debe aferrarse a algún caño porque su Flexicar no tiene freno. Antes de bajar, Gustavo le pide a un pasajero que lo ayude: "Bajá vos primero y tené fuerte las ruedas. No te preocupes si reboto porque no duele tanto", le explica.
En la calle, Gustavo ve que ya viene "el colectivo de atrás". Y confirma entonces que tampoco tenía rampa. Cruza Centenera y llega hasta la boca del subte de la estación Primera Junta de la línea A. No hay ascensor. Tampoco escalera mecánica. Gira su silla y, tomado del pasamanos, baja en marcha atrás. Sus anteojos tiemblan con el golpe de cada uno de los 20 escalones. Recién en el último un guardia de seguridad privada lo ayuda. Pero aún quedan 20 escalones de otro sector y Gustavo debe arreglárselas solo. En el andén se encuentra con Estela, una ex compañera de trabajo: "¿Cómo bajaste?", pregunta ella. "Con voluntad", dice él.
"Soy leonino", justifica Gustavo. Sus incomodidades empezaron cuando tenía un año y se movía con el andador por su casa de Versailles. Rodó por una escalera y se golpeó la médula. Quedó parapléjico. Usó bastones hasta el 85, cuando decidió comprarse una silla de ruedas.
Gustavo parece un marciano en el vagón del subte. Algunos lo miran como si pidiera limosna. "Por eso no me gusta viajar en subte. Es un lugar hostil para nosotros", dice. Baja en Congreso. Allí hay escalera mecánica: clava su silla en un escalón, se toma fuerte del pasamanos y sube. "Pero esto no puede hacerlo cualquiera", asegura. El sí, porque tiene brazos fortalecidos por el básquet que practica desde hace 30 años en el club Marcelo Fitte.
Son más de las cuatro y espera el 150, que lo llevará a Pompeya. Deja pasar varios colectivos para ver si alguno tiene piso bajo. Nada. Entonces un chico con una mochila de Viejas locas lo ayuda a subir a uno común. "Los choferes no quieren abrirte porque creen que vas a tardar mucho. ¿Cuánto tiempo pueden perder, un minuto? ¿Y yo? ¿Quién piensa en mí?".
—¿La gente es solidaria?
—Algunos sí, otros se hacen los tontos.
La bronca de Gustavo tiene otro objetivo: los políticos. "No conozco a ninguno que haya hecho algo por los discapacitados. Me gustaría ser presidente por un día para arreglar las veredas, tapar los pozos. Pondría multas a los autos que entorpecen nuestro paso y obligaría a los medios de transporte y a los consorcios de los edificios para que sean accesibles. Les daría trabajo a todos los discapacitados, porque es la única manera de insertarnos en la sociedad y de sentirnos dignos. La gente ahora protesta por la desocupación, pero nosotros siempre estamos desocupados".
Sabe que es un privilegiado por su empleo en el Centro de Flores, donde anota a recién nacidos. "Unos 12 por día", cuenta. Pero Mónica (38), su mujer, también es discapacitada por una poliomielitis y no tiene trabajo desde hace mucho tiempo. "La gente cree que no mantenemos hijos, que no pagamos alquileres ni impuestos". Gustavo mantiene a Cynthia, su hija de 14 años, y a Claudio, el hijo de 13 de Mónica.
Baja en Esquiú y Sáenz, en Villa Diamante. Llueve y las calles están resbaladizas. En la esquina de Lebenson se enchastra con el agua de un pozo. Espera el 9, que lo deja en Moreno y Murgiondo, a metros de su casa. Como no hay bajadas en las esquinas, Gustavo hace malabares para bajar de la vereda. Al fin llega a su casa. Mónica lo recibe con un gran beso. "Se sobreexige. Todo lo hace a fuerza de espíritu", dice la mujer.
Son las seis. Hora del mate. Claudio vuelve de la escuela: "¡Me saqué un 10!", anuncia. La pareja sonríe. Gustavo se refugia en su hogar: "Los discapacitados también tenemos una vida, sólo que allá tendría que ser más accesible para nosotros", dice, señalando hacia la calle. ultraliviana, hecha a medida y sin respaldo para darle mayor movilidad, es resistente a los golpes.
Espero que les resulte este tema, tan interesante como mi, y que pongan buenos comentarios :)
Fuentes:
http://www.clarin.com/diario/2002/05/26/s-03815.htm
http://www.accesible.com.ar/recursos/prensa/la-eliminacion-de-obstaculos-para-discapacitados-arquitectura-sin-barreras/