martes, 9 de junio de 2009
CONSUMO E INFANCIA
LOS CHICOS DISPONEN DE US$ 1.300 MILLONES PARA GASTAR POR AÑO EN AMERICA LATINA.
El consumo infantil crece y desconcierta a las empresas.
Con Internet, los hábitos de compra de los chicos se están transformando. En Argentina gastan más en ropa y juegos electrónicos que en el resto de Latinoamérica.
Cansada de que sus padres se negaran a comprarle el teléfono celular que tanto quería, Julieta, de 10 años, decidió tomar el toro por las astas. Seleccionó los juguetes que ya no usaba y los ofreció en Mercado Libre, un sitio de subastas por Internet. Cuando juntó los 82 pesos que necesitaba, les avisó a sus padres, que accedieron a cerrar la operación (ella no podía hacerlo por ser menor de edad) y a comprar el celular.
La historia es real, y la cuenta Leandro Cabo Guillot, un experto en marketing tecnológico de la agencia Publiquest. "Estamos asistiendo a una revolución sin precedentes en las pautas de consumo infantil", dice Cabo Guillot. "Las empresas, las gerencias de marketing y las agencias de publicidad que no lo entiendan están perdidas", agrega.
Los hábitos de compra de los más pequeños no sólo están mutando. En paralelo, el poder de los chicos sobre las decisiones de compra de las familias está creciendo a una tasa más alta que la del consumo de los adultos. Y su influencia excede a los rubros tradicionales del mundo infantil, como los juguetes y las golosinas: ahora también abarca, cada vez más, a categorías como la de alimentos y artículos de limpieza, sobre las cuales los chicos tienen una opinión de peso frente a las góndolas del supermercado."En toda América latina, el consumo realizado por niños en forma directa asciende a unos 1.300 millones de dólares año", explica Mónica Lamadrid, de Markwald, Lamadrid, la consultora que realiza el estudio Kiddo's, una muestra de 6.000 chicos relevada en América latina.
El monto involucrado en compras hechas directamente por los chicos es un 30% más alto que en el 2003.De acuerdo a la última ola del Kiddo's, el dinero con el que cuenta cada menor en la Argentina para realizar compras a su antojo es, en promedio, de US$ 1,63; un 13% más que el año pasado.Así, un 71% de los chicos argentinos deciden qué alimentos infantiles se comprarán, y cuatro de cada diez también influyen sobre la comida que sus padres adquirirán en el supermercado para toda la familia.
Detrás de cada berrinche de un chico, con gritos y llanto incluidos, frente a un kiosco o en la puerta de una juguetería se esconde una información que vale oro para los especialistas en marketing. Quien descubra cómo funciona realmente el cerebro de un consumidor pequeño (en edad) tendrá la llave de un mercado que, sólo en la Argentina, mueve $ 500 millones al año.
Analizar el papel que tienen los menores en la toma de decisiones de consumo en el entorno familiar, es de cierto modo, analizar en la sociedad en la que vivimos, y los valores predominantes en ella. Efectivamente vivimos en una sociedad que tiene al consumo por elemento central de la misma, y a las relaciones sociales y familiares muchas veces como meras relaciones de intercambio. Cada una de estas actividades constituye un elemento importante en la formación del niño.
Generación Z
Los niños y las niñas actuales han nacido en una sociedad en la que se a producido una revolución tecnológica que , sin embargo, para ellos no es gran novedad.
Más de ocho de cada diez niños latinoamericanos pueden ser considerados "consumidores directos".
Esto es, reciben plata que sus padres les dan para gastar como se les antoje. Sólo en dinero de bolsillo, sin contar montos especiales que los familiares les dan para el cumpleaños, los consumidores de la región de entre 6 y 11 años disponen de unos 1.000 millones de dólares al año.
Cuestión de género: Aunque no hay diferencias importantes en los montos que reciben, los productos que consumen los chicos de acuerdo a su sexo son muy distintos. Las nenas, según la encuesta, compran más golosinas, ropa y accesorios. Los varones, en cambio, se gastan la plata en juguetes, salidas y, cada vez en mayor medida, videojuegos. En el 2004, los fabricantes de juegos electrónicos, como Nintendo, Sony o Microsoft, facturaron en conjunto más que la industria cinematográfica.
Manda la moda: Los chicos argentinos tienen una canasta de consumo parecida a la del promedio latinoamericano. Los argentinos en general consumimos más moda que en otros lugares. Los dueños de Cheeky tuvieron que lanzar recientemente una marca nueva ("Cómo quieres que te quiera"), porque las nenas de más de 10 años ya no quieren usar prendas elegidas por sus padres.
Del útero a la góndola: Un niño es un cliente incluso antes de ser un niño. Esto sucede porque en marketing ya existe la categoría “prebebé”: una franja que efectúa su primera compra meses antes de hacer su primera caca. ¿Cómo se le vende un producto a alguien que todavía no nació? Haciendo publicidad en las maternidades, y colocándoles muestras gratuitas a las embarazadas. Así se aseguran que, cuando nazca el bebé, ya empiece a consumir. Dicho de otro modo: antes de que el Estado reconozca al niño como ciudadano, mediante la inscripción en el Registro Civil, el mercado ya lo reconoce como consumidor.
La modificación de los criterios de educación infantil: hasta hace un tiempo se consideraba que las deci
siones económicas correspondían sólo a los adultos; los cambios en las estructuras sociodemográficas (hay familias más chicas, hogares donde ambos padres trabajan, padres divorciados que tratan de “compensar” el “trauma” de la separación, etc.); así como un consenso social de convicción en los adultos, de que los hijos serán mas felices cuanto más puedan proveerles, y una mayor oferta de productos infantiles explicada por el crecimiento económico y la apertura de la economía en la década del 90.
Esta época abrió, un nuevo paradigma, el posmodernismo y a su vez nuevas formas de pensar y de socializarnos, fuertes mutaciones en los ideales relativos a la pareja, la familia y el amor que demuestran la superficialidad en las relaciones de hoy en día , relaciones mas "livianas", libidinales, vacías.
A su vez si este sujeto posmoderno se encuentra vacio, también lo esta en relación con cierta dilución de la que se exterioriza, como dicen las autoras, el " no hay nada que decir" . La conversación sede el paso a al imagen, y a la sonoridad, y en tanto la palabra pierde relevancia como soporte de subjetividad y de pensamiento.
La imagen, no solo atrae la intención de los niños, les provee identificación, "quieren ser como tal, quieren tener lo que posee tal" , esta alienación vincular de identificación y de idealización masiva, hace que los impactos publicistas promuevan el consumo, aún más en la pequeña pantalla.
La aparición de los canales infantiles 24 horas, “El surgimiento de Cartoon Network en 1993, seguido un año después por Discovery Kids y Nickelodeon, y más tarde por Fox Kids, convirtió a los niños en una audiencia por derecho propio. Por todo esto es que ya existe una infinidad de multinacionales que piensa en los niños para colocar productos que ni siquiera son para menores de edad.
El consumo de la imagen, forma parte de la cotidianeidad del ciudadano actual a partir de la más temprana edad. si tomamos en cuenta la oferta constante de imágenes televisivas, y entretenimientos, constituyen un llenado anticipatorio complementario de la oferta de sentido familiar.
En la actualidad, dos tercios de los vendedores de todo el mundo piensan sus campañas haciendo foco en los chicos. El 86% de los niños argentinos maneja dinero para sus gastos.
El 86% recibe dinero para sus gastos. Entre dinero “suelto” semanal y ahorros, estos
niños manejan unos 550 millones de pesos argentinos al año, que gastan en lo que quieren (por afuera de este monto está la influencia en la compra de otros).El 88 % va a locales de fast food.El 73% influye en las compras de alimento para sí.
El 49% influye en la compra de alimentos para el hogar. El 39% tiene televisor en el dormitorio; el 69 % decide lo que ve por televisión y el 38% mira televisión después de las 9 de la noche los días hábiles.El 47% tiene celular. De ellos, el 80% lo usa para enviar mensajes de texto.El 41% accede a internet todos los días, o casi
El 58% juega videogames todos los días, o casi. El 32% tiene MP3 o MP4.
Fuente: Informe Kiddos 2008, realizado por Markwald, La Madrid y Asociados (este estudio no incluye el 30-35% más pobre de la población)
El fascismo de la posesión inmediata RAFAEL ARGULLOL - EL PAÍS
"A excepción de unos cuantos fanáticos que apenas saben a qué se refieren cuando la defienden, *fascismo* es una palabra insultante usada por unos y otros como arma arrojadiza. En general, incluso por parte de la derecha, es el término más utilizado para descalificar al adversario por sus supuestas tendencias totalitarias. También con frecuencia *fascismo* es sinónimo de barbarie. Sin embargo, el uso contemporáneo de esta palabra arrastra perfiles confusos pues todavía hoy muchos la emplean acusadoramente para describir hechos inmediatos pero, en el momento de imaginar el escenario, se remiten a una parafernalia ideológica del siglo pasado. (...)
Nuestra barbarie contemporánea es reacia a las grandes doctrinas porque un vértigo depredador ni siquiera admite la enunciación de palabras y, mucho menos, de ideas.
El nuestro es "el fascismo de la posesión inmediata".
Su doctrina es tácita, silenciosa, abrumadora: queremos esto y aquello, y lo queremos inmediatamente pues es el botín de guerra que la vida nos ha otorgado. Y quizá sea, en efecto, esta inmediatez en la rapiña lo que conecte al nuevo fascismo con el antiguo. Los viejos fascismos estaban convencidos de que sus ideas justificaban la rapacidad y la conquista mientras los nuevos fascistas también lo encuentran todo justificado si el premio es el disfrute sin dilaciones del objeto o sujeto que se ha prometido.
Algunos incautos (incautos con cátedra a menudo) han respaldado durante años la bondad de esta actitud como una modalidad moderna del hedonismo. Naturalmente han olvidado un matiz que lo cambia todo.
Si la búsqueda de la posesión es la consecuencia de la aventura y el descubrimiento, el buscador -el auténtico hedonista- se ve inmerso en un juego de derechos y deberes, de transgresiones y límites que le dibujan el territorio vital. Avanza, retrocede, arriesga, gana, pierde: así se crea la geografía íntima del ser humano. Por el contrario, si la posesión se concibe como un derecho de conquista, ilimitado y sin contrapartidas, el depredador jamás se mira en el espejo de sus contradicciones y deberes.
Es más que probable que los ritos iniciáticos de las más diversas tradiciones apuntaran en esta dirección. Al anciano, disminuida la fuerza, le esperaba el don de la sabiduría pero al inicio de su vida, como niño, había crecido en la libertad del instinto. Entre ambas edades el adulto había tenido que superar ciertas pruebas destinadas a conocer el delicado equilibrio de los derechos y de los deberes, la mutua dependencia del individuo y la comunidad.
Nuestra barbarie, en cambio, ha exteriorizado la figura, antes meramente transitiva, del púber en "Adolescente" (así en mayúsculas) anulando las demás edades: al niño se le saca a la fuerza de la niñez para que sea pronto el adolescente, al adulto sin contornos contrastados, se le mantiene en la * Adolescencia;* y al mismo tiempo, negado para la sabiduría, se le recomiendan las payasadas suficientes para simular el retorno a su propia sombra maquillada.
El viejo fascismo se recreaba con la efigie, más o menos delicuescente, de un "Joven Salvaje", que irrumpiría en el horizonte humano para purificarlo y regenerarlo.
La figura favorita del nuevo fascismo es el "Adolescente", un protagonista que se caracteriza y es caracterizado por la incapacidad permanente para dibujar su geografía vital.
Para ese héroe de nuestro tiempo sólo vale la posesión inmediata pero, de lo contrario, se sume en un estado de sopor o de abulia.
En la medida en que se impone el nuevo fascismo nuestro bienestar, nuestros gustos, nuestros deseos dependen de aquella economía. Naturalmente, en el sentido más estricto, el capitalismo asume y promueve el modelo con su continua exaltación y exhibicionismo de la codicia.
El bárbaro habla el lenguaje que los bárbaros puedan entender: compra, posee, ¿cómo dejarías de hacerlo si todo es para ti y sin apenas esfuerzos y para tu eterna felicidad? La felicidad es la propiedad. Un viejo lema de todas las épocas que el bárbaro de la nuestra escucha acelerado: posee rápidamente. Rápido, rápido, *fast food* en todas direcciones. (...)
Los responsables de educación denuncian tímidamente el acoso escolar cuando hace ya mucho tiempo que el odio a la cultura está activamente pertrechado en muchas escuelas con el cómplice silencio de maestros y padres de familia. Y ha sido necesario que muriera una mendiga en un cajero automático y fueran apalizados unos cuantos indigentes más, para que mucha gente aparentara enterarse de que en la economía de la posesión inmediata el entendimiento exige con frecuencia violencia e incluso crímenes.
¿Así que es posible que haya entre nosotros un fascismo nuevo, bien distinto al anterior, que ha madurado sigilosamente? ¿Y qué es lo que hemos hecho mal, desde nuestra tolerancia y nuestra corrección, si es que hemos hecho algo mal? ¿Por dónde han entrado los bárbaros? Sociólogos y educadores han empezado a explicarse: ha faltado autoridad. Los políticos dicen lo mismo, aunque con la boca pequeña y porque tienden a acusarse unos a otros. Ha faltado autoridad y también, sobre todo, osadía espiritual para saber en qué consistía la autoridad. La tibieza y el miedo proceden de todos los ángulos, con un conservadurismo anticuado y deslegitimado y un progresismo incapaz de hacer frente a sus propios fantasmas. Unos satisfechos prohibiendo y los otros prohibiendo prohibir.
La cuestión es saber si nos atreveremos a resistirnos frente a la nueva barbarie y con qué medidas ¿Nos atreveremos, por ejemplo, a ir más allá de las declaraciones moralistas para adentrarnos en el corazón del monstruo? Es fácil proclamar que se necesita otra educación para el futuro lo cual es evidentemente cierto. Pero, ¿no podríamos empezar a legislar contra los aspectos más agresivos de la posesión inmediata? ¿No podríamos poner en jaque alguno de los engranajes que perpetúan la violenta somnolencia del nuevo bárbaro? Está muy bien mejorar la educación futura de los cachorros pero mientras los padres de los cachorros sigan atrapados por los fuegos fatuos la rueda continuará girando en la misma dirección. Se trata, por tanto, de poner palos en la rueda y de atreverse a desenmascarar algo de aquella industria del encantamiento. Los invitados al banquete de la adolescencia perpetua no dejarán de exigir sus dosis diarias de depredación mientras se les siga mostrando que la velocidad en la rapiña es lo ejemplar y deseable.
El aspirante a bárbaro -antes de llegar a ser un bárbaro consagrado- es informado de que la salud de un país depende de los beneficios de los bancos o de las ganancias de las inmobiliarias, cifras tan fulminantes como obscenas que, debidamente embellecidas por las imágenes publicitarias, son recibidas como una invitación personal a la captura rápida del botín: haz como nosotros, tómalo todo con prontitud porque nadie te va a pedir cuentas por ello.
El mimetismo funciona a la perfección. Posee, bendito, posee. La resistencia a la barbarie significaría compararse a una democracia capaz de poner en evidencia lo contrario: posee, maldito, posee hasta llegar al nihilismo final.
Deberíamos prohibir -sí, prohibir- el exhibicionismo de la codicia: especuladores, ni sois ejemplares ni es legal que utilicéis vuestro dinero en el embellecimiento propagandístico de vuestros obscenas ganancias ni estamos dispuestos a que vuestro engaño se difunda impunemente. Si esperamos a que la mejora de la educación detenga la barbarie podemos encontrarnos con que ya no haya tiempo para tal mejora. Si creemos que los nuevos fascistas están en la calle apalizando mendigos como parte del derecho a la diversión acertaremos una parte del diagnóstico. No obstante, si queremos golpear el corazón de la barbarie antes de que sea demasiado tarde, lo oportuno es empezar a actuar, sin dilaciones, contra los inspiradores de la gran mentira moral de nuestra época: la vida entendida como un botín de guerra que hay que tomar inmediatamente por un derecho de conquista. Que nadie nos has concedido.
Los nuevos ideales, son también ligados al aquí y ahora, preconizan la vigencia de un presente a la vez fugaz y eterno. En la lógica del consumo, la renovación vertiginosa de objetos e imágenes, ilustra esta voracidad de los constantemente actual, el descarte de lo pasado, y la indiferencia en relación al futuro.
Según las autoras de "Entre dos Siglos", la tendencia a la adquisición de objetos, se convierte en una aspiración central permanente, cuya incorporación encarna la realización misma de ideal. Estos ideales inducen a homologar la satisfacción del consumo, la respuesta social que esperan a un deseo pretendidamente colmable a través de la demanda satisfecha.
Implica la objetalización de los sujetos, quienes terminan por ser consumidos.
Cualquier chico que saca hoy su DNI encuentra escrito en la tapa del documento la palabra “Mercosur” y debajo “República Argentina", y no es casualidad , viene a subrayar algo que ya existe: los niños son antes consumidores que futuros ciudadanos; se insertan antes en un mercado que en una nación. Y esto trae consecuencias. El consumo, no tiene que ver con los derechos sino con el poder adquisitivo de la gente. Y esta desigualdad genera en los chicos una tremenda ansiedad, y muchas veces desvalorización, porque el consumo define quién está incluido o excluido socialmente.
Quien no consume no adquiere visibilidad. Y en esta sociedad, donde tan terrible es el hambre como el anonimato, esta invisibilidad puede ser calamitosa. Hoy, si un chico invita a un amigo a su casa se preocupa por ver si va a tener una consola de juego para ofrecerle al amigo. Empieza a importar menos lo que ambos produzcan jugando juntos y más lo que hayan comprado.
Las relaciones comienzan, desde la infancia, a transcurrir en un orden económico. Entonces, cómo queda situado un chico si no tiene qué ofrecer al mercado de lazos sociales por afuera de un juguete. ¿Qué hacer? La frase “Papá, mamá, todos tienen ese juguete menos yo” plantea una alianza de los chicos como consumidores. Pero lo que no hay es una alianza de los padres, que sostenga con firmeza, que no es dureza, un límite. Quizás un comienzo esté en intentar salir del circuito de la culpa (de sentirse en falta cuando no se compra algo) y meterse en uno de responsabilidad, que permita acotar las tiranías interna y externa del consumismo y haciendo importantes para ellos cosas que tienen valor y no precio.
Algunos links
http://www.clarin.com/diario/2006/06/19/elpais/p-01403.htm
http://www.clarin.com/suplementos/economico/2005/03/27/n-00601.htm
www.elpais.com/articulo/opinion/fascismo/posesion/inmediata/elpporopi/20060214elpepiopi_7/Tes
Consuma autocrítica... creo que mientras el mundo sigua bajo el régimen de un capitalismo feroz, en consumismo va a seguir creciendo cada vez mas.
ResponderEliminarNo me llama la atención el tema del consumismo infantil, es mas creo que a nadie debería llamarle la atención. Por que nacieron viendo TV… de ahí que no resulte exagerada la sátira de la serie Los Simpson, en que Bart y Lisa abrazan afectuosamente el aparato de televisión, en vez que a su padre Homero Simpson (sexta temporada, Homero badman). Según diversos estudios, ver televisión es la segunda actividad a la que dedican más tiempo los jóvenes, después del sueño. Teniendo en cuenta los fines de semana y las vacaciones, los estudiantes, pasan más horas viendo la televisión que en clase.
Lo que si debería preocuparnos es que, el consumo afecta al mundo entero por igual, sin discriminar razas, religiones, edades, niveles sociales, etc. Estamos regidos por una lógica de consumo tan sedimentada, que resulta casi imposible escaparle. En muchos casos se transforma en adicción, es decir satisfacciones sustitutivas. Por que, aunque los grandes idealistas del capitalismo nos traten como animales, saben muy bien que somos seres humanos, y como tales, somos un mero sujeto de necesidad. El deseo del hombre, intenta constantemente ser zaceado, y por ello esta tan ligado a la angustia. Entonces es el consumo una salida rápida para colmar una satisfacción.
Ahora bien, mucho podemos criticar la lógica del consumo… pero todos somos participes de algún modo. Fumar, tomar coca cola, ver la televisión, comprar una prenda que nunca usas, usar el auto por cinco cuadras, cambiar el televisor, conseguir simple el ultimo software (aunque todavía no sepas manejar el anterior). Bueno me dirán que esto afecta a la gente con dinero nada mas… Pues no, lo genios del Marketing trabajan en conjunto con los capitalistas, con los especuladores, y ponen a nuestra disposición créditos, que con solo llevar el documento se consiguen. O peor aun, la misma casa de electrodomésticos (que últimamente también venden motos de no muchas cilindradas) son “re copados” y te prestan la plata. Entonces ahora si, podemos sacar el plasma para ver a todos estos fabricantes de moda en HD. Y esto esta mal? No se, cada uno tiene que hacer su propia autocrítica y darse cuenta que existen muchísimas satisfacciones sustitutivas. Lo que puede pasar es que toda esta mediatizasen de hoy en día nos tenga un poco segados de la realidad, por eso consuma autocrítica!
PD: Muy interesante este articulo: Consumismo a la cubana!!
http://www.ideal.es/granada/20080407/mundo/consumismo-cubana-20080407.html
Creo que el tema del consumismo a estas alturas es “más de lo mismo”. Leer un artículo, un texto en clase, un libro sobre el tema, un documental, etc no parece aportar demasiado nuevo. Quizás en muchos casos la información que nos brindan acerca de ésta modalidad tiene como finalidad prevenirnos, acercarnos a la realidad, pero estamos tan inmersos en ella que cuesta diferir hasta que punto estamos consumiendo por publicidad o por necesidad, lo que le quita validez a todo tipo de advertencia. Con esto quiero decir, todo el mundo critica el mundo capitalista y consumista que habitamos y construimos, sin embargo, ¿Hay una forma de escaparse de eso?, es prácticamente imposible, y de hacerlo quedaríamos excluidos del sistema, totalmente aislados.
ResponderEliminarEn cuanto al consumismo infantil, sabemos por Rojas y Sternbach que las instituciones, en especial la familia, en el comienzo de la vida se encargan de vehiculizar la trama simbólico – imaginaria de la época al recién nacido. Por lo que la impronta del consumo es incorporada tan tempranamente que pasa a formar parte de la trama identificatoria inicial. El consumo de la imagen, por ejemplo, forma parte de la cotidianeidad actual a partir de la más temprana infancia. Por otro lado agregan que hay un consenso social que promueve la convicción, en los adultos que la felicidad de sus hijos será directamente proporcional al consumo que puedan proveerles. Y en dicha postmodernidad, en donde tanto hombres y mujeres, tanto padres como madres, trabajan numerosas horas al día para aportar a la economía familiar no es raro que los padres más distantes con sus hijos establezcan formas erradas de comunicación, su relación se basa en la medida en que el niño pide algo y el padre se lo da, comprando como una suerte de sustituto afectivo.
Teniendo en cuenta el acotado entorno con el que cuentan los niños, del cual solo consta la escuela y alguna que otra actividad fuera del estudio, el interés y las ganas de consumir surgen, obviamente de la televisión, que como dice en el artículo, es a lo que más tiempo le dedican en estos tiempos. Por eso, las empresas de marketing y publicidad apuestan fuertemente a éste rubro, es fácil implementar ideologías y supuestas necesidades a una persona tan joven que todavía no tiene la educación suficiente para dilucidar entre todo lo que está bien y lo que está mal, y sobre todo, no puede discernir cuando la dicen una verdad, o una mentira. Y crecemos mirando esas publicidades, y nadie nos quita esas ideologías que nos implantan, entonces llegamos a adultos, con un cierto nivel de educación, en muchos casos avanzados, y aún así seguimos sin poder explicar porqué compramos lo que compramos.
En conclusión, opino que, como mencione antes no se puede salir de éste sistema de puro consumismo, porque es el mundo que nos toca vivir en ésta época. Las autoras de “entre dos siglos” dicen que en todas las épocas la cultura propone estrategias para paliar un malestar ineludible (que plantea primeramente Freud), anclado en la imposibilidad de la satisfacción plena. Insaturabilidad de un deseo que la religión prometía en determinado momento saciar en otra vida mejor, el más allá. […] Pues bien sugerimos que bajo la organización del mundo actual, en especial bajo las variantes del neoliberalismo capitalista y de la cultura de la posmodernidad, es el universo del consumo generalizado el que contiene una de las formas actuales de intolerancia colectiva a lo insaturable del deseo humano. Por lo que, pienso que ante ésta imposibilidad de liberarnos del materialismo y el consumo, por lo menos se tendrían que considerar como parte de la educación, desde niños pequeños hasta adolescentes, en los programas de las materias ésta temática, para que cuando una persona que siente en frente de un televisor o una foto de una revista pueda observar de una manera inteligente, y no desde la pura ignorancia, facilitando el engaño publicitario.
Gisela Ghioni
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ResponderEliminarBueno antes de empezar a desarrollar mi comentario quisiera hacer algunas citas, tanto extraídas de Internet como de textos trabajados en clase:
ResponderEliminarAdolescentes Consumistas: ¿Mamá me compras…?
“Los adolescentes crecen en un mundo donde la posesión de bienes materiales otorga status y se vuelve sinónimo de éxito en la vida. ¿Cómo manejar las ansias de consumo de los hijos? "
En la actualidad la adquisición de bienes materiales se coloca por encima de los logros personales y de la educación. La sociedad ejerce presión bajo el mandamiento “debes consumir”. Esta coerción social generalmente está tan internalizada que no se siente como tal, y los adolescentes sienten que su necesidad de consumo es algo natural y genuino
El consumo se manifiesta como infinito, una vez que se obtiene lo que se desea, eso no resulta suficiente y se quiere algo más. En consecuencia, se permanece en un estado de insatisfacción continua.
Para los adolescentes poseer ciertos objetos puede implicar sentirse integrados en un grupo. Aquellos que no acceden a comprar ropa de marca o aparatos electrónicos, pueden sentirse en desventaja respecto de sus pares. Esto lleva a que pidan y a veces exijan a sus padres que les compren ciertas cosas, lo que puede convertirse en un atentado contra la economía familiar.
Muchas veces puede resultar difícil para los padres decir que no, cuando los hijos tienen compañeros que obtienen todo aquello que quieren, porque sus padres les dan todos los gustos.
Lo importante es llegar a un equilibrio.
Será tarea de los padres enseñar a los adolescentes el esfuerzo que implica conseguir dinero y el valor del trabajo. El acceder a comprarles algo que desean tendrá que compensarse con otras restricciones. De esta forma, se les muestra que no podrán tener todo lo que quieren y que a veces deberán esperar a juntar dinero para obtenerlo.
http://aprender-a.blogspot.com/2009/06/adolescentes-consumistas-mama-me.html
Leyendo este artículo quisiera citar a algunos autores que hablan sobre la posmodernidad y el consumismo tanto masivo como infantil.
Rojas y Sternbach hacen referencia al consumismo posmoderno:
… “Los intensos cambios atraviesan también el imaginario social, y producen importantes mutaciones en la mentalidad de la época….”
“Nos referimos, a la lógica del consumo, propia de la actual fase del capitalismo tardío, surgiendo algunos nexos entre el consumo como organizador social y a la vez como lógica libidinal”
“Hoy nos encontramos habitando un mundo, regidos por los medios de comunicación de masas y basado en la lógica del consumo”
“Hoy en día el consumo forma parte de nuestra cotidianeidad”
“El consumo de la imagen, forma parte de la cotidianeidad del ciudadano actual a partir de la mas temprana infancia”
“Los adultos, dicen que la felicidad de sus hijos será directamente proporcional al consumo que puedan preverles”
“La adolescencia acelerada forma parte de esta organización de la cultura”
“El ritmo del consumismo parece ilustrar también la actual compulsión a la saturación absoluta”
“No consumimos lo que necesitamos sino aquello que es señuelo para un deseo que relanzara la búsqueda a partir de cada satisfacción fallida”
“La idealización de lo juvenil es acorde, con una época de transformaciones aceleradas”
(continuacion)
ResponderEliminarEn primer lugar, esta cuestión de lo que seria el consumismo moderno esta muy ligado a las transformaciones que se dieron en las sociedades a lo largo de toda la historia, si bien no hay que dejar atrás el hecho de que el consumo global haya aumentado en la posmodernidad a través de los cambios culturales, socio económicas, y demás, hay que tener en cuenta que este se fue expandiendo también debido al gran protagonismo que se le da a los distintos medios de comunicación, como la TV, la radio, el cine y otras industrias como la indumentaria etc., convivimos como cultura y sociedad con estos medios y de hecho haciendo énfasis en el consumo infantil, son ellos los que a través de estos medios se van desarrollando en una cultura sumamente consumista donde “quiero tener, lo que DEBO tener” se convierte en un “si o si” y como citaban las autoras mas arriba esto realmente se convierte en un gran problema para familias en las que los padres no pueden otorgar un si como respuesta a ese “quiero tener” del niño por que su condición social le anula la posibilidad de poder complacer en gran medida el “capricho” de sus hijos, y aquí también deviene un problema en los niños cuando ven que los demás pueden tener lo que ellos no, y esa necesidad de acceder a eso que “no se le puede dar” hace que este se sienta frustrado y marginado por el resto de la sociedad que “si puede”, lo peor es que estos casos se da fuertemente en edades de profundo crecimiento entre niños y adolescentes , lo cual perjudica su etapa de evolución marcando notables devaneos en su entorno, como por ejemplo grandes peleas con los padres por no poderles realizar su cumplido, alejamiento de las familias pasando gran parte de su tiempo en la calle o mal usándolo y posiblemente problemas de avance en la escuela debido a que esa satisfacción pulsional termina convirtiéndose en una gran frustración, eh aquí lo que dice el texto extraído de Internet, posiblemente la evolución de estas conductas dependa en gran parte de lo que los padres le enseñen a sus hijos en cuanto a lo que “se puede” o “ no se puede” y lo que se puede “pero que se debe obtener con esfuerzo” por que si hablamos de consumismo todos nosotros formamos parte de el y como dijo gise hoy en día no podemos “zafar” de ese consumismo y esta en nosotros como adultos regular nuestros hábitos de consumo y en lo padres enseñarles a los hijos lo que se puede obtener “ya” y lo que se debe hacer esperar, por que de todas formas aunque se pueda obtener “ya” se le debe enseñar al niño y/o adolescentes que todo se obtiene con mayor esfuerzo por que desde mi punto de vista si se le dice que si a todo, el día que no se pueda no va a aceptar un “no” como respuesta y su reacción puede traer fuertes consecuencias, modificando hábitos y tratando de conseguir lo que se quiere a toda costa; además por que si se le dice que si a todo nunca se va a realizar como persona “esperando el si del papi o la mami” toda la vida y generando así un especie de parasito ambulatorio capaz de hacer nada. Todo viene condicionado desde la niñez, etapa en la cual el mismo debe comenzar a sumergirse en el mundo consumista pero de una forma limitada.
Todos pertenecemos al mismo y actuamos como tal, difícilmente podremos dejar de hacerlo por que sino como decia gise quedaríamos afuera del sistema y obviamente así no podríamos convivir en el.
Es parte de nuestras vidas…. Pero en este mundo posmoderno podemos distinguir consumo de necesidad? Lo dudo.
Yessi Genovese
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ResponderEliminarMe parece que la presión publicitaria sobre la infancia es de una intensidad cada vez
ResponderEliminarmayor en la actual sociedad de consumo y con el auxilio de las nuevas tecnologías de
la comunicación.
Las normas para transformar a un niño en un sujeto social, explicarle qué es lo que está bien y qué es lo que está mal y qué es lo que se espera de él en el marco de una determinada sociedad, eran hace un tiempo la escuela, la familia, la Iglesia, el barrio.
Desde los '60 y '70, y en argentino con un auge muy fuerte en los '90, con el posmodernismo, aparece el mercado como una 'institución' que también marca reglas y que lo hace especialmente a través de la televisión.
Al pasar de un modelo de sociedad centrado en el Estado a otro más orientado al mercado, cambian también las relaciones de fuerza y poder. Ya no se trata de formar ciudadanos, que es la tarea de la escuela, sino consumidores, y es aquí donde el mercado adquiere relevancia.
Tras esto se instala una cierta sensación de competencia, el avance del mercado por sobre la escuela y la familia debe entenderse, en Argentina y en Latinoamérica, en el marco de implementación de un nuevo modelo económico social que tuvo como eje la ausencia del Estado. Ante un Estado débil, aparece este mercado que avanza. Claro que igualmente los chicos siguen yendo a la escuela que trata entonces de establecer estrategias que le permitan convivir con el poder de influencia del mercado.
La televisión en un rol fundamental. Entre la TV y el mercado se establece una suerte de alianza insustituible. En Argentina hoy el 90% de los hogares tienen televisión, y en los centros urbanos la mayoría de las familias tienen cable donde las señales más vistas son las de programas infantiles; así, el poder de injerencia en la vida de los niños, en su formación, es muy alto.
La infancia existe como un sujeto real para el mercado, como un sujeto que puede consumir, que capaz de gastar dinero. Al modificarse las costumbres de las familias, y pasar también los chicos a manejar la plata, el mercado comienza a apuntar a ellos porque entiende que son potenciales consumidores directos y, al mismo tiempo, cada vez tienen mayor poder de influencia en la decisión de compra de la familia. Y eso se verifica en las publicidades. Desde la década del '50 hasta hoy se observan diferencias de interlocutores, por ejemplo: antes la publicidad le hablaba exclusiva y puramente al padre cuando necesitaba venderle un producto al niño, ahora directamente le habla al niño, se niega al adulto, se 'puentea' al padre porque el mercado sabe que el niño hoy tiene capacidad de compra propia.
El niño se callaba mientras el adulto hablaba; ahora eso va cambiando, el niño tiene autonomía y decisión dentro de la familia.
La tevé impregna todos los aspectos de la vida familiar y, sobre todo, irrumpe en el juego de los chicos, que no es una actividad entre otras. El jugar, es el punto por excelencia, la corriente principal de subjetivación en el niño, de ser y devenir una subjetividad”.
Allí donde los chicos ensayan maneras de integrarse a la sociedad, donde despliegan sus deseos, sus conflictos y sus temores, donde se hacen sujetos, y el mercado también alli se hace presente.
Estoy de acuerdo con gise, en que la comunicación con los padres y los chicos aveces es dificultosa, errada o incluso inexsistente.
Los educadores y los padres son los encargados de los procesos de socialización de los chicos, y se debe acompañarlos en este tramo der la vida, particularmente cuando son pequeños, esta no es una tarea que se puede dejar librada al mercado.
Creo que la primera tarea del adulto es: observar cuidadosamente qué quieren nuestros chicos y por qué lo quieren.
Esta es una sociedad de consumo y es inevitable no consumir, y esto tanto para los niños como para los adultos, por eso también nosotros tenemos que saber muy bien qué lugar estamos ocupando como consumidores. Entonces, hay que ver qué es lo que el mercado ofrece, qué entienden los chicos de eso, y los padres deber estar muy próximos para poder intervenir.
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ResponderEliminarEn los adolescentes, el acceso al trabajo, adquiere valor constitutivo de su identidad-subjetividad, y es uno de los pilares (junto al hallazgo de objeto amoroso) que dan cuenta de la resolución adolescente, en parte por la autonomía económica que implica.
ResponderEliminarEl trabajo cotidiano, otorga reconocimiento social por el producto de esa práctica.
Ya Freud, en "El malestar en la cultura", enunciaba que lo que todo hombre aspira hallar en la vida, es la felicidad, y que... "este designio de ser felices que nos impone el principio de placer, es irrealizable". "La buscamos en el amor, en el trabajo, en la creación y en la invención". Y apunta que el trabajo cotidiano, por estar potencialmente al alcance de todos, es el recurso más eficaz para enfrentar el malestar en la cultura, (que aporta mayor sufrimiento que felicidad).
Pero el consumo, también brinda reconocimiento social. A diferencia del trabajo, no lo proporciona sobre un producto del sujeto, sino sobre una imagen efímera que debe ser renovada constantemente. Y en cuanto al "malestar en el mercado", no responde a otras reglas que las de la oferta y la demanda: premia o castiga un emprendimiento con posterioridad a su ejecución.
Con lo cual, el proceso anticipatorio que constituye la posibilidad de construir un proyecto de futuro laboral en los adolescentes, queda obstaculizada o bien pierde.
Así los jóvenes caemos en la cultura consumista, en la cual muchas veces el reconocimiento no es el trabajo que enfrentamos, sino la marca de zapatillas que tenemos.
La realidad social realmente es triste, no hay en una cultura ahorrativa, se malgasta el excedente, lo que sobra es para darse ciertos gustos está bien, pero a veces se hace en cosas innecesarias. El consumo hace que a todo se lo trate como a las compras de las cosas, hasta el mismo amor ha cambiado. Más liviano, liquido, más fácil encantarse y desencantarse. Donde se promueve la satisfacción instantánea, donde se priorizan las ganas y ni siquiera se da tiempo al deseo, así en las compras como en el amor, en el texto de Bauman señala que los actos nacidos de las ganas son implementados por los poderes del mercado de consumo.
En una cultura donde se cree que todo es descartable y se puede reponer, las problemáticas como la falta de recursos vitales y el calentamiento global no son de prioridad, no son creíbles, esto no va a pasar, así como en economía se le llaman a estos recursos “bienes libres” porque “se puede disponer en cantidades ilimitadas y que se pueden consumir, por tanto, sin necesidad de tener que pagar por ellos un precio”, hoy estos bienes libres son más bien bienes escasos en muchas partes del mundo y esta sociedad consumista no deja hacer nada por ello.
Volviendo a los niños, la sociedad aprende a consumir desde pequeños, el mercado los educa a consumir y la única solución es la misma educación, pero desde los padres y educadores.
Para que los niños se conviertan en adultos “sanos”, con respecto al mercado, lo que necesitan es afecto, estima, respeto y conciencia de sus límites.
Estimular la capacidad de crear, de entretenerse, de utilizar las cosas como un medio y no como un fin. Estimular el ahorro, el esfuerzo y el trabajo para conseguir lo que necesitan. Analizar con los niños y jóvenes sus necesidades reales y prioritarias, la utilidad y el valor real de las cosas, acompañarlos en las decisiones para neutralizar la presión de los medios de comunicación.
Hola!!! Podemos ver algo cierto y es que en la sociedad de consumo cuanto mas tenés cuanto vales, no importa si es necesario tenerlo o si lo nuevo que compres cumple la misma función de lo "viejo" que uno tiene, pero al estar bajo este sistema hay dos opciones, adaptarte o quedarte mirando desde afuera. Las publicidades (como futuro productor lo digo) están para llenarnos la cabeza, ya sea con mensajes directos diciendo "compra esto que serás el mejor" o con mensajes ocultos que uno inconscientemente logra descifrar.
ResponderEliminarLos productos destinados a los niños, primeramente son destinados a los padres ya que los pequeños no pueden acceder a ellos si no es por medio de sus progenitores, los padres, son los que aceptan brindarle de cierta manera ese abanico de nuevos productos tal vez innecesarios, pero por otra parte, los niños al compararse con sus pares, si no tienen lo mismo que otros se sienten disminuidos, exigiendo de inmediato el objeto material en cuestión.
Es cierto que los canales para niños y las publicidades en ellos son fuente de nuevos caprichos para los niños y hasta de exigencias; pero mayormente podemos centrarnos en la edad de los 7 a 13 años en los que ya parece necesario que los chicos posean determinados objetos para ser aceptado entre ellos mismos.
Anteriormente uno compraba un celular o una PC con fines laborales o de estudios, ahora es muy distinto, el celular pasa a ser un juego y un objeto necesario para no ser victima de la exclusión de los chicos entre sus compañeros y amigos, la PC, se la cuenta como un ámbito de estudio y se recurre cada ves menos a libros y otras fuentes de información, que por otra parte es un medio para facilitar el estudio, pero resulta ser que se convierte en un medio para conseguir las cosas de manera mas fácil y sin ningún esfuerzo. Pero bueno, no es algo que podamos cambiar, solamente podemos comprender por que es así la sociedad; primeramente no olvidemos que estamos en un sistema capitalista en lo que lo único que vale es lo que uno posee.
Segundo, si uno no se adapta es visto como un "hippie" o alguien que esta fuera del sistema y automáticamente es excluido o hasta obligado a insertarse en el sistema.
Con los niños pasa algo similar, no olvidemos que uno antes de decir algo que puede ofender o lastimar a la otra persona que no posee algo es capas de reprimirse, en cambio los niños en su inocencia pueden ser muy crueles, "ah... como no tenés tal cosa..." "decile a tu papa que te lo compre" y que otra opción les queda a los padres mas que acceder a esta petición, o sino crear un cierto resentimiento dentro del niño.
Por otra parte me parece perfecto lo que generan los medios de comunicación en las personas, por que desde hace tiempo podemos observar que es la meta que ellos tienen, vender a cualquier precio, y funcionan de manera brillante, creándonos una necesidad imperiosa de consumir sea o no de utilidad.
En mi opinión hoy en día todo gira en torno al consumo, cada vez son mas las innovaciones que se comercializan y que nosotros consumimos de manera desmedida. El consumo tiene tanto que ver con la parte material como así también con lo ligado a la imagen, ya que queremos parecernos mas a los ideales implantados por una sociedad donde la realidad se desfigura dé tal forma que muchas veces lleva a que los chicos, cada vez más pequeños, tomen medidas extremas para logra alcanzar esa figura impuesta, como es el caso de la anorexia y la bulimia.
ResponderEliminarEn el tema del consumo, la parte que tiene q ver con lo material, tienen mucha influencia lo que muestran los medios de comunicación, ya que estamos inmersos en un mundo donde todo se rige a través de la televisión, mostrándonos publicidades, que intentan sumergirnos en una fantasía donde se muestra que la gente feliz es la que mayor consume, lo que lleva que muchas veces nosotros a sigamos esos modelos implantados, lo hacemos para no sentirnos excluidos. Lo que significa que nuestra misma sociedad es la que nos condiciona a la hora de consumir, porque sino lo hacemos estamos “fuera del sistema”.
Usando como referencia lo que dicen Rojas y Stenbach en su libro “Entre dos siglo”, sobre lo que escribe Freud en su libro el “Malestar de la cultura”: “ El sujeto humano no es mero sujeto de necesidad. La condición deseante, propia de la humanizacion, implica el intento permanente y fallido a la vez de saciar lo insaturable. Es por eso que el deseo, como causa y motor de toda búsqueda y creación, se halla tan ligado a la angustia, dado que esta confronta con lo que falta. La castración, en tanto remite a una falta imposible de saturar, es el horizonte sobre el cual el eje angustia- deseo se despliega.”, Pienso que el hombre busca, de manera incesante, lograr la satisfacción de sus pulsiones, lo que lo lleva a intentar realizar está de manera progresiva, ya que es algo que nunca va a alcanzar de manera completa porque siempre va sentir la necesidad de seguir consumiendo, para la satisfacción de los nuevos deseos que le van a ir apareciendo a medida que pasa el tiempo para lograr así su dicha.
En los chicos funciona de la misma manera ya que es cada vez mayor el grado de consumismo, porque se los introduce desde muy chicos, haciéndoles entender que la única forma de ser feliz es a través del consumo desmedido, lo que hace que los padres estén obligados a acceder a este, así no se genera en el hijo, que seguramente no entienda de que va el consumo, angustia y que pueda estar al “nivel de los demás. Como dicen en su libro Rojas y Sternbach:
“La niñez también esta cambiando de una forma impresionante y muy significativa. Los niños de hoy tienen su cultura. Desde el punto de vista económico su relevancia puede verse si se considera que, a pesare de lo mal que va la economía, el gasto publicitario de las corporaciones de objetos dedicados a los niños es el único rubro que continua en ascenso. El niño tiene un poder adquisitivo enorme [...] el niño es un actor”
Como conclusión, nunca vamos a poder desligarnos del consumo, lo unico que nos queda es hacerlo de una manera moderada, para satisfacer nuestras necesidades pero sin perder la nocion de que la felicidad no se encuentra en lo material, e intentar transmitir eso a las generaciones venideras, que ya van a nacer sumergidas en esta sociedad consumista.
Sofia Sacchi