martes, 23 de junio de 2009
De boliche en boliche
viernes, 12 de junio de 2009
modelo de belleza vigente

Menudo pitote se ha montado este año con las modelos de alta costura en la Pasarela Cibeles. Y, no es para menos. En cuanto vemos a las jovencitas desfilando por las pasarelas con tallas inferiores a la 38 y evidentes signos de trastornos alimenticios y rasgos enfermizos, volvemos a poner sobre la mesa un problema que afecta actualmente a nuestra sociedad de forma alarmante: la anorexia y la bulimia. Todo lo que podemos decir de esta lacra social no es nuevo para nadie. Llevamos muchos años denunciando el poder de las modelos en la difusión de una nueva forma de vida para nuestras jóvenes y adolescentes y aún recuerdo unas declaraciones publicadas en "El País Semanal" de 20.XI.94, en las que el diseñador Calvin Klein, defendiendo a su polémica y recién estrenada imagen, Kate Moss, cuando se le denunciaba por hacer apología de la anorexia, afirmaba: “Al enseñar mi ropa prefiero enseñarla en personas delgadas. La ropa sienta mejor a la gente que cuida de su cuerpo y que esta delgada. La imagen es importantísima.”Desde entonces, no nos extrañamos de ver modelos anoréxicas en sus pasarelas e, incluso, que hace unos años el propio CK se atreviera a promocionar un perfume llamado: Anorexia.Es una realidad evidente que los diseñadores, publicistas y medios de comunicación son los encargados de crear y difundir el modelo de belleza vigente en la sociedad actual: hombres y mujeres guapos, jóvenes y, con un cuerpo escultural, que aparece continuamente en vallas, pasarelas, spots televisivos y revistas. Los vemos en las pasarelas y nos creemos - porque nos lo venden así- que estar delgado, ser joven y guapa suele ir generalmente asociado a la felicidad personal, al éxito laboral, y a la fama en las relaciones sociales. Por eso ¿cómo nos vamos a llevar las manos a la cabeza al conocer los resultados de una encuesta publicada por la firma de cosmética DOVE, donde sólo un 6% de las mujeres españolas se considera atractiva y no llega al 1% las que se declaran guapas? Como refleja la encuesta, el problema más grave con el que se encuentra la sociedad, es que el 78% de las mujeres se considera mucho menos atractiva físicamente de lo normal, de acuerdo con la actual definición de belleza. Si a este estándar irreal de belleza que se nos presenta, le añadimos que el 45% opina que las mujeres que son más guapas tienen mejores oportunidades en la vida y el 56 % coincide en que las mujeres más atractivas están más valoradas por los hombres, se produce la lógica reacción, de que 4 de cada 10 españolas estén completamente de acuerdo con la frase: "cuando me siento menos guapa, me siento peor conmigo misma en general". Esta “obligación” de estar guapas y la presión social a la que la mujer esta sometida y expuesta diariamente, hace que se asuma con cierta “normalidad” el lema: “Inténtalo, te lo debes a ti misma” o, “Merece la pena, si no la culpa será exclusivamente tuya”. Así que las mujeres no tienen más remedio que aceptar de buen grado la pérdida de peso basada en dietas exageradas, ayunos forzosos y ejercicio físico excesivo. Muchas saben perfectamente, y lo asumen conscientemente, que su decisión lleva consigo una malnutrición de la que derivan unos cambios físicos (pérdida de peso, debilidad muscular, pérdida de cabello, fatiga, hipotermia...) y unos cambios emocionales (como no se sienten contentas con sus cuerpos y se ven gordas, se aíslan, cada día mas, de la vida social y familiar) que hacen peligrar el equilibrio entre el buen funcionamiento físico y psicológico por un objetivo claro: El fin justifica los medios. La idea de adelgazar se convierte en una verdadera obsesión y no se dan cuenta que se convierten en “carne de cañón” de caer en las redes de los trastornos de conducta alimenticia, concretamente, la anorexia y la bulimia, una de las epidemias “de moda”. Según los expertos consultados, aproximadamente, cada primavera, 2 millones de españoles inician dietas y otros procedimientos para adelgazar, de los cuales 430.000 son considerados enfermos de alto riesgo de ser afectados por este tipo de enfermedades. A este respecto, Enrique Rojas y Javier de las Heras, durante el curso "Trastornos de la personalidad: de la anorexia-bulimia a la personalidad inmadura", celebrado en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo explicaron que: “La anorexia, la bulimia o el narcisismo son algunas de las enfermedades mentales que se encuentran en progresión entre los adolescentes y los jóvenes españoles, a las que solamente una educación que ‘saque lo mejor de uno mismo’ puede hacer frente." Y añadían “la presión social que potencia la delgadez y la juventud como valores supremos está aumentando frustraciones y patologías entre los menores. La cultura del éxito y una educación demasiado permisiva está en la base de la proliferación de este tipo de problemas "(El culto al cuerpo y a la imagen externa que transmiten machaconamente las revistas de moda para adolescentes y los regímenes ‘milagro’ están en el origen de ambas enfermedades)”De manera que es una consecuencia lógica y nos debería hacer reflexionar a todos, las afirmaciones que encontramos en cualquiera de los miles de chats pro-anoréxicas, que circulan por Internet: “Ojala en la Televisión, cambiaran los estereotipos físicos, porque nos están matando a tod@s los jóvenes.” A lo que otra comentaba: “toda esta clase de problemas, como decía una cantante "es un monstruo grande y pisa fuerte toda la pobre inocencia de la gente". Justamente, la primera semilla viene de la prensa, de las revistas. La idealización de las modelos y de la delgadez. La critica feroz a cualquier persona famosa que haya ganado algunos kilos. El mensaje es clarísimo: aceptada si eres delgada, rechazada si eres gorda. Luego esta la dejadez de los padres, pues muchos fomentan el ponerse a dieta o simplemente no prestan atención a la delgadez de su hija. No sabes cuantos padres se sorprenden cuando su hija termina en un hospital a causa de desordenes alimenticios.”Como madre y, después de este impresionante testimonio, soy consciente de que todas las partes implicadas debemos asumir, sin tardanza, la responsabilidad que tenemos en este tema. ¿Contrarrestamos la influencia de la publicidad, bombardeando a nuestros hijos con modelos positivos y reales? A la hora de ir de compras con nuestras hijas, ¿nos dejamos influir por la moda, sin tener en cuenta, que nuestra hija vale por lo que es y no por como se viste?,¿Observan los hijos, en nuestro comportamiento y conversaciones, que valoramos el físico de una persona, antes que la inteligencia, el saber estar, la laboriosidad, el compañerismo, la sinceridad, etc.? ¿Somos un buen ejemplo para ellos o vivimos bajo la influencia de la moda?. Podríamos hacernos miles de preguntas y llegaríamos a una misma conclusión: también nosotros, con la madurez que nos dan los años, nos vemos atrapados en las redes de esta cultura a la que podríamos bautizar como, CCC: Cultura del Culto al Cuerpo.Me gustaría aprovechar para llamar la atención a los padres, los medios de comunicación, las empresas publicitarias, la industria de la moda y, la de cosmética: Señores, con la creación de estos modelos estamos cruzando él límite permitido entre salud y belleza. Ya lo dije hace unos meses en uno de mis artículos: Estamos concibiendo generaciones de mujeres enfermizas, cuya única obsesión es vivir la perfección y convertirse en una “Mujer 10”: siempre alegre y optimista, esposa perfecta, madre cariñosa y modélica, trabajadora incansable y con éxito profesional, con tiempo para las amistades y las relaciones sociales, atractiva, deseable, deportista y con un cuerpo espectacular. ¡Y, todo esto, sin probar bocado!
- http://www.mujernueva.org/articulos/articulo.phtml?id=5709&td=0&tse=ANA
martes, 9 de junio de 2009
CONSUMO E INFANCIA
El consumo infantil crece y desconcierta a las empresas.
Con Internet, los hábitos de compra de los chicos se están transformando. En Argentina gastan más en ropa y juegos electrónicos que en el resto de Latinoamérica.
Cansada de que sus padres se negaran a comprarle el teléfono celular que tanto quería, Julieta, de 10 años, decidió tomar el toro por las astas. Seleccionó los juguetes que ya no usaba y los ofreció en Mercado Libre, un sitio de subastas por Internet. Cuando juntó los 82 pesos que necesitaba, les avisó a sus padres, que accedieron a cerrar la operación (ella no podía hacerlo por ser menor de edad) y a comprar el celular.La historia es real, y la cuenta Leandro Cabo Guillot, un experto en marketing tecnológico de la agencia Publiquest. "Estamos asistiendo a una revolución sin precedentes en las pautas de consumo infantil", dice Cabo Guillot. "Las empresas, las gerencias de marketing y las agencias de publicidad que no lo entiendan están perdidas", agrega.
Los hábitos de compra de los más pequeños no sólo están mutando. En paralelo, el poder de los chicos sobre las decisiones de compra de las familias está creciendo a una tasa más alta que la del consumo de los adultos. Y su influencia excede a los rubros tradicionales del mundo infantil, como los juguetes y las golosinas: ahora también abarca, cada vez más, a categorías como la de alimentos y artículos de limpieza, sobre las cuales los chicos tienen una opinión de peso frente a las góndolas del supermercado."En toda América latina, el consumo realizado por niños en forma directa asciende a unos 1.300 millones de dólares año", explica Mónica Lamadrid, de Markwald, Lamadrid, la consultora que realiza el estudio Kiddo's, una muestra de 6.000 chicos relevada en América latina.
El monto involucrado en compras hechas directamente por los chicos es un 30% más alto que en el 2003.De acuerdo a la última ola del Kiddo's, el dinero con el que cuenta cada menor en la Argentina para realizar compras a su antojo es, en promedio, de US$ 1,63; un 13% más que el año pasado.Así, un 71% de los chicos argentinos deciden qué alimentos infantiles se comprarán, y cuatro de cada diez también influyen sobre la comida que sus padres adquirirán en el supermercado para toda la familia.
Detrás de cada berrinche de un chico, con gritos y llanto incluidos, frente a un kiosco o en la puerta de una juguetería se esconde una información que vale oro para los especialistas en marketing. Quien descubra cómo funciona realmente el cerebro de un consumidor pequeño (en edad) tendrá la llave de un mercado que, sólo en la Argentina, mueve $ 500 millones al año.
Analizar el papel que tienen los menores en la toma de decisiones de consumo en el entorno familiar, es de cierto modo, analizar en la sociedad en la que vivimos, y los valores predominantes en ella. Efectivamente vivimos en una sociedad que tiene al consumo por elemento central de la misma, y a las relaciones sociales y familiares muchas veces como meras relaciones de intercambio. Cada una de estas actividades constituye un elemento importante en la formación del niño.
Generación Z
Los niños y las niñas actuales han nacido en una sociedad en la que se a producido una revolución tecnológica que , sin embargo, para ellos no es gran novedad.
Más de ocho de cada diez niños latinoamericanos pueden ser considerados "consumidores directos".
Esto es, reciben plata que sus padres les dan para gastar como se les antoje. Sólo en dinero de bolsillo, sin contar montos especiales que los familiares les dan para el cumpleaños, los consumidores de la región de entre 6 y 11 años disponen de unos 1.000 millones de dólares al año.
Cuestión de género: Aunque no hay diferencias importantes en los montos que reciben, los productos que consumen los chicos de acuerdo a su sexo son muy distintos. Las nenas, según la encuesta, compran más golosinas, ropa y accesorios. Los varones, en cambio, se gastan la plata en juguetes, salidas y, cada vez en mayor medida, videojuegos. En el 2004, los fabricantes de juegos electrónicos, como Nintendo, Sony o Microsoft, facturaron en conjunto más que la industria cinematográfica.
Manda la moda: Los chicos argentinos tienen una canasta de consumo parecida a la del promedio latinoamericano. Los argentinos en general consumimos más moda que en otros lugares. Los dueños de Cheeky tuvieron que lanzar recientemente una marca nueva ("Cómo quieres que te quiera"), porque las nenas de más de 10 años ya no quieren usar prendas elegidas por sus padres.
Del útero a la góndola: Un niño es un cliente incluso antes de ser un niño. Esto sucede porque en marketing ya existe la categoría “prebebé”: una franja que efectúa su primera compra meses antes de hacer su primera caca. ¿Cómo se le vende un producto a alguien que todavía no nació? Haciendo publicidad en las maternidades, y colocándoles muestras gratuitas a las embarazadas. Así se aseguran que, cuando nazca el bebé, ya empiece a consumir. Dicho de otro modo: antes de que el Estado reconozca al niño como ciudadano, mediante la inscripción en el Registro Civil, el mercado ya lo reconoce como consumidor.
La modificación de los criterios de educación infantil: hasta hace un tiempo se consideraba que las deci
siones económicas correspondían sólo a los adultos; los cambios en las estructuras sociodemográficas (hay familias más chicas, hogares donde ambos padres trabajan, padres divorciados que tratan de “compensar” el “trauma” de la separación, etc.); así como un consenso social de convicción en los adultos, de que los hijos serán mas felices cuanto más puedan proveerles, y una mayor oferta de productos infantiles explicada por el crecimiento económico y la apertura de la economía en la década del 90.
Esta época abrió, un nuevo paradigma, el posmodernismo y a su vez nuevas formas de pensar y de socializarnos, fuertes mutaciones en los ideales relativos a la pareja, la familia y el amor que demuestran la superficialidad en las relaciones de hoy en día , relaciones mas "livianas", libidinales, vacías.
A su vez si este sujeto posmoderno se encuentra vacio, también lo esta en relación con cierta dilución de la que se exterioriza, como dicen las autoras, el " no hay nada que decir" . La conversación sede el paso a al imagen, y a la sonoridad, y en tanto la palabra pierde relevancia como soporte de subjetividad y de pensamiento.
La imagen, no solo atrae la intención de los niños, les provee identificación, "quieren ser como tal, quieren tener lo que posee tal" , esta alienación vincular de identificación y de idealización masiva, hace que los impactos publicistas promuevan el consumo, aún más en la pequeña pantalla.
La aparición de los canales infantiles 24 horas, “El surgimiento de Cartoon Network en 1993, seguido un año después por Discovery Kids y Nickelodeon, y más tarde por Fox Kids, convirtió a los niños en una audiencia por derecho propio. Por todo esto es que ya existe una infinidad de multinacionales que piensa en los niños para colocar productos que ni siquiera son para menores de edad.
El consumo de la imagen, forma parte de la cotidianeidad del ciudadano actual a partir de la más temprana edad. si tomamos en cuenta la oferta constante de imágenes televisivas, y entretenimientos, constituyen un llenado anticipatorio complementario de la oferta de sentido familiar.
En la actualidad, dos tercios de los vendedores de todo el mundo piensan sus campañas haciendo foco en los chicos. El 86% de los niños argentinos maneja dinero para sus gastos.
El 86% recibe dinero para sus gastos. Entre dinero “suelto” semanal y ahorros, estos
niños manejan unos 550 millones de pesos argentinos al año, que gastan en lo que quieren (por afuera de este monto está la influencia en la compra de otros).El 88 % va a locales de fast food.El 73% influye en las compras de alimento para sí.
El 49% influye en la compra de alimentos para el hogar. El 39% tiene televisor en el dormitorio; el 69 % decide lo que ve por televisión y el 38% mira televisión después de las 9 de la noche los días hábiles.El 47% tiene celular. De ellos, el 80% lo usa para enviar mensajes de texto.El 41% accede a internet todos los días, o casi
El 58% juega videogames todos los días, o casi. El 32% tiene MP3 o MP4.
Fuente: Informe Kiddos 2008, realizado por Markwald, La Madrid y Asociados (este estudio no incluye el 30-35% más pobre de la población)
El fascismo de la posesión inmediata RAFAEL ARGULLOL - EL PAÍS
"A excepción de unos cuantos fanáticos que apenas saben a qué se refieren cuando la defienden, *fascismo* es una palabra insultante usada por unos y otros como arma arrojadiza. En general, incluso por parte de la derecha, es el término más utilizado para descalificar al adversario por sus supuestas tendencias totalitarias. También con frecuencia *fascismo* es sinónimo de barbarie. Sin embargo, el uso contemporáneo de esta palabra arrastra perfiles confusos pues todavía hoy muchos la emplean acusadoramente para describir hechos inmediatos pero, en el momento de imaginar el escenario, se remiten a una parafernalia ideológica del siglo pasado. (...)
Nuestra barbarie contemporánea es reacia a las grandes doctrinas porque un vértigo depredador ni siquiera admite la enunciación de palabras y, mucho menos, de ideas.
El nuestro es "el fascismo de la posesión inmediata".
Su doctrina es tácita, silenciosa, abrumadora: queremos esto y aquello, y lo queremos inmediatamente pues es el botín de guerra que la vida nos ha otorgado. Y quizá sea, en efecto, esta inmediatez en la rapiña lo que conecte al nuevo fascismo con el antiguo. Los viejos fascismos estaban convencidos de que sus ideas justificaban la rapacidad y la conquista mientras los nuevos fascistas también lo encuentran todo justificado si el premio es el disfrute sin dilaciones del objeto o sujeto que se ha prometido.
Algunos incautos (incautos con cátedra a menudo) han respaldado durante años la bondad de esta actitud como una modalidad moderna del hedonismo. Naturalmente han olvidado un matiz que lo cambia todo.
Si la búsqueda de la posesión es la consecuencia de la aventura y el descubrimiento, el buscador -el auténtico hedonista- se ve inmerso en un juego de derechos y deberes, de transgresiones y límites que le dibujan el territorio vital. Avanza, retrocede, arriesga, gana, pierde: así se crea la geografía íntima del ser humano. Por el contrario, si la posesión se concibe como un derecho de conquista, ilimitado y sin contrapartidas, el depredador jamás se mira en el espejo de sus contradicciones y deberes.
Es más que probable que los ritos iniciáticos de las más diversas tradiciones apuntaran en esta dirección. Al anciano, disminuida la fuerza, le esperaba el don de la sabiduría pero al inicio de su vida, como niño, había crecido en la libertad del instinto. Entre ambas edades el adulto había tenido que superar ciertas pruebas destinadas a conocer el delicado equilibrio de los derechos y de los deberes, la mutua dependencia del individuo y la comunidad.
Nuestra barbarie, en cambio, ha exteriorizado la figura, antes meramente transitiva, del púber en "Adolescente" (así en mayúsculas) anulando las demás edades: al niño se le saca a la fuerza de la niñez para que sea pronto el adolescente, al adulto sin contornos contrastados, se le mantiene en la * Adolescencia;* y al mismo tiempo, negado para la sabiduría, se le recomiendan las payasadas suficientes para simular el retorno a su propia sombra maquillada.
El viejo fascismo se recreaba con la efigie, más o menos delicuescente, de un "Joven Salvaje", que irrumpiría en el horizonte humano para purificarlo y regenerarlo.
La figura favorita del nuevo fascismo es el "Adolescente", un protagonista que se caracteriza y es caracterizado por la incapacidad permanente para dibujar su geografía vital.
Para ese héroe de nuestro tiempo sólo vale la posesión inmediata pero, de lo contrario, se sume en un estado de sopor o de abulia.
En la medida en que se impone el nuevo fascismo nuestro bienestar, nuestros gustos, nuestros deseos dependen de aquella economía. Naturalmente, en el sentido más estricto, el capitalismo asume y promueve el modelo con su continua exaltación y exhibicionismo de la codicia.
El bárbaro habla el lenguaje que los bárbaros puedan entender: compra, posee, ¿cómo dejarías de hacerlo si todo es para ti y sin apenas esfuerzos y para tu eterna felicidad? La felicidad es la propiedad. Un viejo lema de todas las épocas que el bárbaro de la nuestra escucha acelerado: posee rápidamente. Rápido, rápido, *fast food* en todas direcciones. (...)
Los responsables de educación denuncian tímidamente el acoso escolar cuando hace ya mucho tiempo que el odio a la cultura está activamente pertrechado en muchas escuelas con el cómplice silencio de maestros y padres de familia. Y ha sido necesario que muriera una mendiga en un cajero automático y fueran apalizados unos cuantos indigentes más, para que mucha gente aparentara enterarse de que en la economía de la posesión inmediata el entendimiento exige con frecuencia violencia e incluso crímenes.
¿Así que es posible que haya entre nosotros un fascismo nuevo, bien distinto al anterior, que ha madurado sigilosamente? ¿Y qué es lo que hemos hecho mal, desde nuestra tolerancia y nuestra corrección, si es que hemos hecho algo mal? ¿Por dónde han entrado los bárbaros? Sociólogos y educadores han empezado a explicarse: ha faltado autoridad. Los políticos dicen lo mismo, aunque con la boca pequeña y porque tienden a acusarse unos a otros. Ha faltado autoridad y también, sobre todo, osadía espiritual para saber en qué consistía la autoridad. La tibieza y el miedo proceden de todos los ángulos, con un conservadurismo anticuado y deslegitimado y un progresismo incapaz de hacer frente a sus propios fantasmas. Unos satisfechos prohibiendo y los otros prohibiendo prohibir.
La cuestión es saber si nos atreveremos a resistirnos frente a la nueva barbarie y con qué medidas ¿Nos atreveremos, por ejemplo, a ir más allá de las declaraciones moralistas para adentrarnos en el corazón del monstruo? Es fácil proclamar que se necesita otra educación para el futuro lo cual es evidentemente cierto. Pero, ¿no podríamos empezar a legislar contra los aspectos más agresivos de la posesión inmediata? ¿No podríamos poner en jaque alguno de los engranajes que perpetúan la violenta somnolencia del nuevo bárbaro? Está muy bien mejorar la educación futura de los cachorros pero mientras los padres de los cachorros sigan atrapados por los fuegos fatuos la rueda continuará girando en la misma dirección. Se trata, por tanto, de poner palos en la rueda y de atreverse a desenmascarar algo de aquella industria del encantamiento. Los invitados al banquete de la adolescencia perpetua no dejarán de exigir sus dosis diarias de depredación mientras se les siga mostrando que la velocidad en la rapiña es lo ejemplar y deseable.
El aspirante a bárbaro -antes de llegar a ser un bárbaro consagrado- es informado de que la salud de un país depende de los beneficios de los bancos o de las ganancias de las inmobiliarias, cifras tan fulminantes como obscenas que, debidamente embellecidas por las imágenes publicitarias, son recibidas como una invitación personal a la captura rápida del botín: haz como nosotros, tómalo todo con prontitud porque nadie te va a pedir cuentas por ello.
El mimetismo funciona a la perfección. Posee, bendito, posee. La resistencia a la barbarie significaría compararse a una democracia capaz de poner en evidencia lo contrario: posee, maldito, posee hasta llegar al nihilismo final.
Deberíamos prohibir -sí, prohibir- el exhibicionismo de la codicia: especuladores, ni sois ejemplares ni es legal que utilicéis vuestro dinero en el embellecimiento propagandístico de vuestros obscenas ganancias ni estamos dispuestos a que vuestro engaño se difunda impunemente. Si esperamos a que la mejora de la educación detenga la barbarie podemos encontrarnos con que ya no haya tiempo para tal mejora. Si creemos que los nuevos fascistas están en la calle apalizando mendigos como parte del derecho a la diversión acertaremos una parte del diagnóstico. No obstante, si queremos golpear el corazón de la barbarie antes de que sea demasiado tarde, lo oportuno es empezar a actuar, sin dilaciones, contra los inspiradores de la gran mentira moral de nuestra época: la vida entendida como un botín de guerra que hay que tomar inmediatamente por un derecho de conquista. Que nadie nos has concedido.
Los nuevos ideales, son también ligados al aquí y ahora, preconizan la vigencia de un presente a la vez fugaz y eterno. En la lógica del consumo, la renovación vertiginosa de objetos e imágenes, ilustra esta voracidad de los constantemente actual, el descarte de lo pasado, y la indiferencia en relación al futuro.
Según las autoras de "Entre dos Siglos", la tendencia a la adquisición de objetos, se convierte en una aspiración central permanente, cuya incorporación encarna la realización misma de ideal. Estos ideales inducen a homologar la satisfacción del consumo, la respuesta social que esperan a un deseo pretendidamente colmable a través de la demanda satisfecha.
Implica la objetalización de los sujetos, quienes terminan por ser consumidos.
Cualquier chico que saca hoy su DNI encuentra escrito en la tapa del documento la palabra “Mercosur” y debajo “República Argentina", y no es casualidad , viene a subrayar algo que ya existe: los niños son antes consumidores que futuros ciudadanos; se insertan antes en un mercado que en una nación. Y esto trae consecuencias. El consumo, no tiene que ver con los derechos sino con el poder adquisitivo de la gente. Y esta desigualdad genera en los chicos una tremenda ansiedad, y muchas veces desvalorización, porque el consumo define quién está incluido o excluido socialmente.
Quien no consume no adquiere visibilidad. Y en esta sociedad, donde tan terrible es el hambre como el anonimato, esta invisibilidad puede ser calamitosa. Hoy, si un chico invita a un amigo a su casa se preocupa por ver si va a tener una consola de juego para ofrecerle al amigo. Empieza a importar menos lo que ambos produzcan jugando juntos y más lo que hayan comprado.
Las relaciones comienzan, desde la infancia, a transcurrir en un orden económico. Entonces, cómo queda situado un chico si no tiene qué ofrecer al mercado de lazos sociales por afuera de un juguete. ¿Qué hacer? La frase “Papá, mamá, todos tienen ese juguete menos yo” plantea una alianza de los chicos como consumidores. Pero lo que no hay es una alianza de los padres, que sostenga con firmeza, que no es dureza, un límite. Quizás un comienzo esté en intentar salir del circuito de la culpa (de sentirse en falta cuando no se compra algo) y meterse en uno de responsabilidad, que permita acotar las tiranías interna y externa del consumismo y haciendo importantes para ellos cosas que tienen valor y no precio.
Algunos links
http://www.clarin.com/diario/2006/06/19/elpais/p-01403.htm
http://www.clarin.com/suplementos/economico/2005/03/27/n-00601.htm
www.elpais.com/articulo/opinion/fascismo/posesion/inmediata/elpporopi/20060214elpepiopi_7/Tes
lunes, 1 de junio de 2009
Tribus urbanas, lugares de pertenencia
Tribus urbanas, lugares de pertenenciaCada vez son más los adolescentes que se suman a alguno de estos grupos y adoptan el look y el lenguaje de sus referentes
Noticias de Información general: anterior siguiente Lunes 15 de setiembre de 2008 Publicado en edición
Por Evangelina Himitian De la Redacción de LA NACION
Unos eligen el negro y otros, los colores. Algunos sólo buscan pasar inadvertidos y otros, ser vistos por millones. Están los que aman el deporte y los que no corren ni el colectivo, los que parecen felices por elección y los que se confiesan tristes practicantes. Lo cierto es que casi todos, sean floggers , emos, raperos, cumbieros, visual kei , gothic lolitas, antiemos, fox , góticos y antifloggers eligen el Abasto o la plaza del palacio Pizzurno como lugar de culto.
Cada vez son más los jóvenes que adoptan alguna de las llamadas tribus urbanas como grupo de pertenencia. Los especialistas estiman que entre el 20 y el 30% de los adolescentes se identifican hoy con alguna. "No podemos decir que toda la juventud esté tribalizada. Pero, a pesar de que son grupos pequeños, tienen una importante significación en la medida en que producen visibilidad e instalan modas, formas comunicativas y tendencias", explica Marcelo Urresti, sociólogo de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, que desde hace tres años dirige una investigación acerca de las nuevas tribus.
Agustina Vivero es un claro ejemplo. Tiene 17 años y en su fotolog se hace llamar Cumbio. Cuando "postea" una foto la gente se agolpa para comentarla. En un año y medio, su sitio fue visitado por 11 millones de usuarios y Nike la eligió para ser la cara de su campaña. Hoy organiza fiestas y sus amigos les cobran unos 600 pesos a los boliches sólo para estar.
Pero también están aquellos que prefieren el bajo perfil y que se alejan de cualquier estereotipo de violencia. Como Eva Sánchez, de 16 años, que vive en Pilar y hace un año se convirtió en gothic lolita. "Emulamos el estilo victoriano, con vestidos de encaje que se usan sobre un traje negro y con maquillaje gótico", contó a LA NACION, sentada frente al palacio Pizzurno. Esta tribu, de origen japonés -una de las últimas que llegaron al país-, se compone sólo por mujeres. Su actividad favorita es tomar el té en una plaza. "Todos tenemos una parte impura. Nosotras la caracterizamos vistiéndonos como chicas inocentes, para enfatizar que en realidad nadie lo es", sintetiza Eva.
Los emos son esos chicos de negro que se maquillan con fucsia y se tapan un ojo con el flequillo; los floggers combinan glamour con pantalones "chupines" y lentes de sol. Sin embargo, la identidad de tribu va más allá de la imagen.
"Hay cuatro pilares que sustentan la identidad de una tribu: una estética, el estilo de música, los lugares frecuentados y un lenguaje; eso, sobre la base de una ideología en común, que aunque muchas veces se enmascare como falta de ideología, siempre está allí, subyacente, ya que la no ideología es una ideología", apunta María José Hooft, responsable de la cátedra Subculturas Juveniles del Instituto Bíblico Río de la Plata, que acaba de publicar el libro Tribus urbanas , dirigido a líderes de iglesias, docentes y padres. Intenta evitar el "horror" que sienten los adultos cuando se enfrentan a un adolescente "tribalizado".
Algunas de las tribus son movimientos netamente locales. Tal es el caso de los floggers y los rolingas. "En todo el mundo hay seguidores de los Rolling Stones. En otras partes son Stones, pero acá además están los rolingas, que combinan su gusto por los Rolling con un fanatismo por bandas como Viejas Locas o expresiones del llamado rock chabón", explica Hooft. "También nos gustan Callejeros y La 25", acota Jonathan Mazzeo, de 15 años, "rolinga de alma", que tiene su propia banda de rock barrial.
Aaromm Cabrera (así pidió que se lo identificara) tiene 19 años y se inscribe entre los pioneros del movimiento flogger . "Hace un año y medio, Cumbio nos convocó a un grupo de amigos al Abasto porque venía un chico de Rosario. Nos juntamos un miércoles y éramos 30; a la semana nos volvimos a juntar y ya éramos 200, y al miércoles siguiente, casi 1000. Hoy, el Abasto es la iglesia flogger ... vamos todos los domingos", cuenta.
Mariana Sandoval, de 20 años, no se pierde un encuentro, aunque considera que el espíritu de tribu se fue perdiendo con la masividad. "Antes entraban a ver tus fotos. Ahora, es cuestión de firmar para ser popular", cuenta.
Yasmín Nazer tiene 19 años y es rastafari. "La gente nos identifica como los «drogones». En mi casa les costó aceptarlo. Pero bueno, después lo aceptaron. Yo, por ejemplo, decidí no fumar y todos me respetan. Somos una tribu muy abierta", cuenta.
Para Rodrigo Rojas Gacitúa, de 18 años, las cosas no fueron sencillas. Sobre todo, cuando vivía en Baradero y se convirtió en el primer gótico. "Mi papá no me entendía. Decía que era gay, que andaba en la macumba. Un día vi un documental y me sentí identificado... me dije «eso soy yo»", cuenta. Tiene media cabeza rapada y una melena. "Desde entonces vivo vestido así, yo soy así. A la gente no le gusta. Nosotros nos vestimos como los personajes de sus peores pesadillas, pero tenemos la valentía de mostrar esa cara de la sociedad", sostiene. Sólo apariencias...
Las fronteras entre tribus no son rígidas. De hecho, si uno aborda a algún adolescente tribalizado, no debe dejarse guiar por las apariencias.
Matías Laurel, de 22 años; Darío Pelozo, de 20, y Gabriel González, 16, explican por qué. "Nosotros hacemos hip-hop, pero cada vez es más difícil ponernos ropa que nos distinga, porque los cumbieros nos copian desde las zapatillas hasta las marcas de la ropa", dice Darío. Matías optó por coserse su propia ropa.
Nicolás González, de 15 años, es un emo "recuperado": un fox . "Antes era emo. Me había hecho por problemas personales. En la primaria nadie me hablaba, hasta que me hice emo y encontré amigos", aclara. Fox es otra tribu surgida como una "cruzada" en defensa de los emos, que en todo el mundo son atacados por otras tribus, entre ellas, las de cumbieros, floggers , punks o metaleros.
"Los que nos atacan no son las tribus sino las personas. Nos burlan, nos estigmatizan como seres tristes. Cuando subo al tren la gente se aleja de mí porque piensa que soy peligroso... es ridículo", dice Ezequiel Cavanesi, de 18 años, que es emo, cursa el CBC y quiere ser pediatra.
Florencia García es su novia, también emo. Le da un beso e imita al personaje del actor Diego Capusotto que encarna a un representante de esa tribu. Después, cuenta que su mamá "lo adora" a Ezequiel, y se le escapan dos lágrimas del ojo izquierdo. "Se puede ser emo y ser feliz", remata.
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1050002
El divorcio: una moda que llegó para quedarse

A pesar de que las personas se siguen casando y prometiéndose amor eterno, las estadísticas revelan que los divorcios aumentan a mayor velocidad que el número de bodas que se celebran, todo ello como consecuencia de los nuevos modelos sociales que impiden a la pareja conocerse más a fondo y aprender a convivir.
Las demandas de divorcio presentadas en España en los nueve primeros meses de 2007, superaron a todas las registradas a lo largo de 2005, primer año de la aplicación de la nueva ley del divorcio Express en el país, mientras que las separaciones matrimoniales se redujeron un 86 por ciento en este mismo periodo.
Los datos oficiales indican también que uno de cada cinco divorcios (el 20,19 por ciento) se produce entre parejas que llevan casadas menos de cinco años, y casi el 27 por ciento de las que acabaron su relación llevaba unida 20 años o más.
Las cifras españolas, que pueden ser perfectamente equiparables a las registradas en países occidentales, revelan la perdurabilidad de la crisis de una institución que se mantiene por una inercia antropológica pero que cada vez es más cuestionada por numerosos grupos. Y que lleva a muchas personas escarmentadas de la experiencia matrimonial negativa a preferir una soledad tranquila a un infierno compartido.
Italia es uno de los países a los que golpea con más fuerza esta crisis, de acuerdo con las últimas estadísticas que revelan un divorcio cada cuatro minutos y una disminución del 32,4 por ciento en las bodas en los últimos 30 años.
Los divorcios aumentaron un 66 por ciento en el país latino en la última década y la mayoría de las rupturas tuvieron lugar entre el tercer y quinto año de matrimonio.
Detrás de las frías estadísticas, el matrimonio suele revelarse como un elemento oficial extraño al amor, que incluso atenta contra su pureza en la medida en que hipoteca la libertad y la espontaneidad futuras. Y si a todo ello le añadimos el desencanto cuando desaparecen la pasión y el interés por el sexo se deberá entender el por qué de tanto fracaso de vida legal en común.
Los psicólogos advierten de que un matrimonio basado sólo en el amor erótico es una relación de alto riesgo que antes o después lleva al divorcio. Esto se debe a que en este tipo de uniones se busca el placer propio y se aborda a la otra persona como un objeto que posee unas cualidades que nos gustan, que no tienen por qué ser de carácter físico, pero de las que se quiere disfrutar.
Los expertos precisan que una relación basada exclusivamente en este tipo de amor siempre termina en fracaso porque tarde o temprano se descubren cualidades de la pareja que “no eran lo que pensábamos.”
Como indica el ensayista José Pedro Manglano en su libro "El amor y otras idioteces", la relación hombre-mujer "se hace problemática si el movimiento de aceptación del otro se encuentra con la negativa a dejarse cambiar por su presencia".
Y el filósofo danés Soren Kierkegaard (1813-1855), precursor del existencialismo, ya nos previno de que "el desprecio moderno del matrimonio está motivado por el temor a que pueda llegar un momento en el que se pierda el gozo del momento presente. De esta forma la unión queda neutralizada por la cobardía y el egoísmo".
La Iglesia Católica entiende por su parte que los niños son las principales víctimas del cambio de modelo social que propició el incremento del número de divorcios y de la existencia de hogares monoparentales en los que suele ser una madre abnegada la que se preocupa sin ayuda de sacar adelante a sus retoños.
Muchos niños aseguran sentirse incomunicados y lamentan no tener otro confidente, que no sean exclusivamente un padre o una madre, al que confiar sus inquietudes y sus problemas en relación con el despertar sexual.
Llama la atención un estudio recogido por el diario The Washington Post, a partir de un documento de la universidad estatal de Michigan, según el cual el divorcio no sólo es malo para la salud sino también para el medioambiente debido a que las parejas que se separan consumen más agua y energía que cuando viven juntas.
Los investigadores calcularon que en el 2005 los hogares de estadounidenses separados consumieron entre un 42 y un 61 por ciento más recursos por persona que antes del divorcio, al gastar un 46 por ciento más en electricidad y un 56 por ciento más en agua.
El informe también señala que si las parejas divorciadas se hubiesen quedado juntas en el 2005, Estados Unidos habría ahorrado 73 mil millones de kilovatios/hora de electricidad y 2,370 millones de litros de agua sólo ese año.
Quizá todo ello sea consecuencia del estado depresivo y de dejación que padecen quienes rompen con su pareja, aunque otros
Pero no todo el mundo vive el divorcio de una manera dramática. Y si no que se lo pregunten al austríaco Antón Barz, promotor el pasado octubre en Viena de la primera feria del mundo sobre el divorcio para ayudar a parejas que desean separarse a hacerlo lo más rápido posible y sin sufrir complicaciones emocionales y económicas.
Al evento acudieron representantes de agencias inmobiliarias, bufetes de abogados, centros de mediación matrimonial, un laboratorio de análisis de ADN, una agencia de detectives e incluso una empresa que organiza "fiestas de divorcio".
Barz, que habitualmente organiza ferias para bodas y exhibiciones con animales de peluche, montó el evento divorcista bajo el lema "Inicia tu vida de nuevo" y "animado" por las estadísticas reinantes en Austria donde la mitad de las bodas acaban en divorcio mientras que en Viena la cifra se dispara hasta alcanzó el 65 por ciento.
viernes, 29 de mayo de 2009
¿MAMA?

Especialista en nuevos modelos de familia, la psicóloga Ana Belén Gómez forma parte del equipo investigador del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid y del departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Sevilla que realiza un estudio -probablemente el primero que se aborda en España- sobre familias integradas por padres gays y madres lesbianas y el desarrollo de sus hijos, por encargo de la Oficina del Defensor del Menor en la Comunidad de Madrid. Gómez realizó durante dos años un análisis de la vida familiar y del reparto de tareas domésticas en 14 hogares de lesbianas en Manchester (Reino Unido).
Aunque considera que estos datos no son extrapolables a la sociedad española, donde aún trabaja en la recogida de muestras -para lo que hace un llamamiento a las familias interesadas en participar en el estudio para que se pongan en contacto con el Colegio de Psicólogos-, asegura que ‘hay más similitudes que diferencias entre los niños criados en familias gay o lesbianas y los hijos de la familia nuclear tradicional’. Aunque siempre ciñéndose al ámbito científico, sin entrar en el debate social sobre los derechos de los gay y lesbianas.
Pregunta. ¿Necesita el niño una madre y un padre a la vez ?
Respuesta. La falta de una figura de un género u otro no implica en sí un desajuste psicológico en los niños. La ausencia del padre en sí misma no afecta a su desarrollo más allá de la desventaja económica, así como el posible estrés de algunas madres. Aun así, el papel del padre es muy significativo, sobre todo en el terreno del juego: mientras que la madre pasa parte del día en el cuidado del niño, el padre y su hijo construyen su relación a través del juego, por lo que es la presencia de otro rol adicional, no necesariamente el masculino, lo que beneficia a los hijos.
P. Afirma que la calidad de la vida familiar es más crucial en el niño que el modelo de familia. ¿No influye en ningún sentido ese modelo?
R. La calidad de las relaciones y su grado de armonía tienen más influencia en los hijos que la estructura familiar en sí. Todas las familias sean del tipo que sean tienen riesgos. Respecto a las familias creadas por reproducción asistida o por madres de alquiler desconocemos si el secreto o no sobre su origen, y el contacto entre el niño y los donantes de óvulo o de esperma o la madre de alquiler, tendrá una buena, mala o indiferente influencia en su futuro.
P. ¿Cómo afecta a los niños descubrir que sus padres, gays o lesbianas, viven un modelo de relación aún minoritario?
R. Depende de cada familia. Los prejuicios de ciertos sectores pueden hacerles daño; aún así estos niños no parecen sufrir más estigma que los de otras familias. Son sus padres los que sufren una clara desprotección legal. El no reconocimiento de los padres y madres no biológicos provoca una indefinición de su rol materno y paterno, y por tanto un riesgo para los niños si algo les ocurriera a sus padres biológicos.
P. ¿Qué consecuencias tiene para el niño contar con dos madres?
R. La presencia de un rol materno adicional e implicado en la crianza siempre es positivo para el niño. Las lesbianas, además, establecen relaciones más equitativas que la pareja heterosexual, lo que puede influir positivamente en el aprendizaje de roles igualitarios.
P. ¿Qué variante introduce la pareja de gays masculina?
R. Los últimos datos apuntan a que los padres gays establecen claramente límites, son sensibles, responsables y perceptivos con sus hijos. Y en comparación con los padres heterosexuales trabajan menos horas y dedican más tiempo a los hijos.
P. ¿La orientación de los padres determina la de los hijos?
R. No hay evidencia de dificultad en identidad de género y comportamiento de género. Los resultados están dentro del rango normal cuando se les compara con los de los padres heterosexuales. No son diferentes.
THe CHiLDReN oF THe ReVoLuTioN

lunes, 25 de mayo de 2009
La Biotecnología .

por Francis Fukuyama / publicado en Clarín
La gente que no estuvo prestando demasiada atención al debate sobre biotecnología humana podrá pensar que el principal tema es el aborto, ya que los opositores más firmes de la clonación hasta la fecha fueron defensores del derecho a la vida, que se oponen a la destrucción de embriones. Pero existen importantes motivos por los que la clonación y las tecnologías genéticas que la seguirán debieran ser de interés de todas las personas, religiosas o no. Pero, sobre todo, de aquellos que se ocupan de proteger al medio ambiente natural, ya que el intento para dominar la naturaleza humana a través de la biotecnología será aún más peligroso y trascendente que los esfuerzos de las sociedades industriales para controlar a la naturaleza no humana a través de generaciones de tecnología anteriores.Si algo nos enseñó el movimiento ecologista es que la naturaleza es un conjunto complejo. Las distintas partes de un ecosistema son interdependientes y los esfuerzos humanos para manipular algunas de sus partes generarán consecuencias no deseadas.Mirar alguna de las películas hechas en los años 30 sobre la construcción de la represa de Hoover o la planta de energía del Tennessee Valley Authority es hoy una extraña experiencia. Estos filmes son cándidos y vagamente stalinistas a la vez. Celebran la conquista humana de la naturaleza y se jactan del reemplazo de los espacios naturales con acero, cemento y electricidad. Esta victoria sobre la naturaleza tuvo corta vida. En la última generación, ningún país desarrollado llevó adelante proyectos hidroeléctricos importantes, precisamente porque hoy comprendemos las devastadoras consecuencias ecológicas y sociales que generan estos proyectos. Si el problema de las consecuencias inesperadas es grave en el caso de los ecosistemas no humanos, será mucho peor en el campo de la genética humana. El genoma humano fue comparado, de hecho, con un ecosistema, por la compleja forma en que los genes interactúan. Hoy se calcula que hay nada más que alrededor de 30.000 genes en el genoma humano, un número mucho menor que los 100 mil que se creía que existían hasta hace poco. No mucho más de los 14.000 que hay en una mosca de la fruta o de los 19.000 que hay en un nemátodo (clase de gusano) y que indica que muchas conductas y capacidades humanas más elevadas son controladas por la compleja interacción de los genes. Los primeros blancos de la terapia con genes serán trastornos de un solo gen relativamente simples, como el Mal de Huntington o la enfermedad de Tay Sachs. Son muchos los genetistas que piensan que la causalidad genética de conductas y características de un orden superior como la personalidad, la inteligencia y hasta la altura es tan compleja que nunca podremos manipularla. Pero aquí es donde radica el peligro justamente: nos vamos a sentir tentados todo el tiempo a pensar que comprendemos esta causalidad mejor que lo que la entendemos en realidad y vamos a enfrentar sorpresas aún más desagradables que cuando tratamos de conquistar el medio ambiente. En este caso, la víctima de un experimento fallido no será un ecosistema sino una niña, cuyos padres, con el deseo de dotarla de más inteligencia, la van a predisponer para que tenga mayor propensión al cáncer, una mayor debilidad en su edad madura o algún otro efecto secundario totalmente inesperado que surgiría después de los experimentos.Escuchar a la gente de la industria de la biotecnología hablar sobre las oportunidades que se abren con la culminación de la secuencia del genoma humano es misteriosamente similar a mirar esas películas de propaganda sobre la represa Hoover. Existe una engreída confianza de que la biotecnología y el ingenio científico van a corregir los defectos de la naturaleza humana, abolir las enfermedades y hasta permitir tal vez que los seres humanos alcancen algún día la inmortalidad.Creo que los seres humanos son, en un grado aún mayor que los ecosistemas, conjuntos naturales complejos y coherentes, cuya evolución ni siquiera estamos comenzando a entender. Más aún, tenemos derechos humanos a raíz de esa naturaleza específicamente humana. Tal como dijo Thomas Jefferson hacia el final de su vida, los norteamericanos gozan de iguales derechos políticos porque la naturaleza no dispuso que determinados seres humanos nacieran con monturas sobre sus espaldas, listos para ser montados por congéneres mejores que ellos. Una biotecnología que busque manipular a la naturaleza humana no sólo corre el riesgo de sufrir consecuencias imprevistas sino que puede minar también la propia base de los derechos democráticos igualitarios.¿Cómo hacemos entonces para defender a la naturaleza humana? Las herramientas son básicamente las mismas que en el caso de la protección de la naturaleza. Tratamos de configurar normas a través de la discusión y el diálogo y usamos el poder del Estado para regular la forma en que el sector privado y la comunidad científica desarrollan la tecnología. Hoy, la biomedicina está fuertemente regulada, pero existen enormes brechas en la jurisdicción de esos organismos federales con autoridad sobre la biotecnología. La Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos sólo puede regular alimentos, medicamentos y productos médicos sobre la base de la seguridad y eficacia. Tiene prohibido tomar decisiones basadas en consideraciones éticas, y cuenta con una débil o inexistente jurisdicción respecto de procedimientos médicos como la clonación, el diagnóstico genético de preimplantación y la ingeniería de líneas embrionarias.El Instituto Nacional de Salud redacta varias reglas que abarcan los experimentos humanos y otros aspectos de la investigación científica, pero su autoridad se extiende nada más que a la investigación financiada de forma federal y deja sin ninguna regulación a la industria privada de la biotecnología. Esta última, en las empresas de biotecnología norteamericanas nada más, gasta más de 10.000 millones de dólares por año en investigaciones y emplea a unas 150 mil personas.Otros países se esfuerzan mientras tanto en promulgar legislación que regule la biotecnología humana. Uno de los acuerdos legislativos más antiguos es el de Gran Bretaña, que creó la Agencia de Embriones y Fertilización Humana hace más de 10 años con el objetivo de regular los experimentos con embriones. Asimismo, son 24 los países que prohibieron la clonación con fines de reproducción, incluidos Alemania, Francia, India, Japón, Argentina, Brasil, Sudáfrica y el Reino Unido. Uno de los primeros intentos para supervisar una tecnología genética específica —los experimentos de ADN recombinante— fue la Conferencia Asilomar de 1975, en California, que llevó a la creación, bajo el Instituto Nacional de Salud, del Comité Asesor de ADN Recombinante. Se suponía que éste debía aprobar todos los experimentos de recombinante en los que se unían los genes de diferentes individuos y especies, inicialmente en el campo de la biotecnología agrícola y luego en áreas como la terapia con genes humanos. Una conferencia celebrada en 2000, por el 25ø aniversario de Asilomar, condujo al consenso de que independientemente de las virtudes del Comité, duró más que su utilidad. Porque tiene facultades para imponer nada, no controla el sector privado y no cuenta con la capacidad institucional como para supervisar de forma efectiva lo que está ocurriendo en la industria norteamericana de la biotecnología, y mucho menos a nivel mundial. Se necesitan nuevas instituciones de regulación para lidiar con la próxima generación de biotecnologías nuevas.Todo aquel que desee fuertemente defender a la naturaleza de la manipulación tecnológica debería mostrar igual firmeza en la defensa también del hombre. En Europa, el movimiento ecologista se opone más a la biotecnología que su colega de Estados Unidos y logró frenar la proliferación de alimentos transgénicos. De todos modos, los organismos modificados genéticamente son a la larga una apertura en una revolución mayor y con menos consecuencias que las biotecnologías humanas que se vienen. Alguna gente cree que teniendo en cuenta la depredación de los humanos sobre la naturaleza, ésta merece una protección más atenta. Pero a la larga son parte del mismo conjunto. Modificar los genes de las plantas afecta a lo que comemos y cosechamos. Modificar nuestros propios genes afecta quienes somos. La naturaleza merece un enfoque basado en el respeto y la ad ministración y no en el dominio y la superioridad.
sábado, 23 de mayo de 2009
Transporte Público
No sé a ustedes pero yo estoy cansado del mal servicio que vivo día a día con el uso del transporte público.En mi caso me refiero específicamente a los colectivos y al subte, pero también tengo referencias que el servicio de trenes es muy malo.Tampoco quiero dejar de mencionar el tema de la contaminación ambiental por los gases que emiten al estar sus motores obsoletos y sin los controles adecuados de funcionamiento Aparte de esto, la forma de pago de estos medios (problema importante debido a la escases de monedas), es una gran complicación. Se debería acelerar la implementación del uso de tarjetas magnéticas, que podría ser la misma que se utiliza en el subte, agregando practicidad a esta forma de pago .Esta resolución que hace meses el gobierno había puesto como prioridad, ya ha dejado de serlo y se sigue dilatando su puesta en marcha. Habrá una mafia detrás de todo esto??
Con respecto a los subtes, viajar en las horas pico se vuelve una tarea casi imposible. Se entra al subte empujando y a su vez siendo empujado para que las puertas del mismo puedan cerrar. La falta de ventilación que hay dentro, hace que sea claustrofóbico viajar.
viernes, 22 de mayo de 2009
Capacitado para ser Discapacitado
Para los discapacitados la ciudad puede convertirse en un mundo infranqueable: los obstáculos se multiplican en calles y veredas, ascensores, medios de transporte, lugares de esparcimiento. Son esas aceras rotas, esa puerta estrecha, la inalcanzable boletería del cine, el sueño imposible de conocer el subte porque no hay manera de bajar hasta él.
En el 20 por ciento de los hogares de Argentina, uno de los integrantes del grupo familiar es discapacitado. La ciudad ¿los contiene o los rechaza? ¿Existen los prejuicios? ¿Cambia la vida familiar? ¿Pueden trabajar? ¿Cómo resuelven el día a día? ¿Se respeta la ley que indica que tanto el Estado como las empresas deben contratar personal discapacitado?
Tomo este tema, ya que me pareció muy interesante, y lo vi en un programa de televisión (La Liga, en Telefe). No soy de mirar esos programas, pero realmente me llamo mucho la atención, y me resulto muy interesante, pero a la vez, algo realmente penoso. Mostraban como una persona en sillas de ruedas, se veía incapacitada para entrar a la mayoría de los negocios, ya que ninguno tenía una rampa para estas personas.
Cuando caminamos por la calle, tal vez no prestamos atención a una vereda rota, a un escalón que subimos para entrar a un negocio, etc.. es algo totalmente normal para nosotros. Sin embargo, si nos ponemos a pensar, nos damos cuenta el obstáculo que es para una persona con discapacidad, sea no vidente, sea por problemas de trasladarse, etc.
El estudio de los arquitectos Daniel Low y Gustavo Bennun señala algunas de las características que deberían tener los espacios de circulación urbanos y los edificios para que no se constituyan en barreras infranqueables:
-Veredas, caminos peatonales y pasillos en viviendas. El ancho mínimo tendría que ser de 1,50 metros, ya que eso permitiría no sólo que se crucen dos personas (una de ellas en silla de ruedas) en un mismo recorrido horizontal, sino que también posibilitaría un giro de 360 grados para el que está en la silla. La pendiente de la acera, tomando ésta a lo largo, no debería ser de más de 5 grados para las distancias cortas. Pero también tendrá que tenerse en cuenta un cierto “volumen de riesgo”, constituido por un marco imaginario de 1,20 metros de ancho por 2 de alto, dentro del cual no debería encontrarse ningún elemento perturbador para los discapacitados, tales como buzones, teléfonos públicos, señales de tránsito, semáforos o postes de iluminación.
-Areas de descanso. El estudio recomienda la ubicación de zonas de descanso en puntos centrales de intinerarios extensos, áreas verdes y edificios de infraestructura de transporte. Los asientos de bancos y sillas en los parques, por ejemplo, deben estar a aproximadamente 45 centímetros por encima del nivel del piso para que puedan ser utilizados fácilmente por personas con movilidad reducida.
Estacionamiento. Los módulos de estacionamiento para los vehículos tendrían que ser de 6 x 3,50 metros y estar señalizados con el pictograma que contiene el Símbolo Internacional de Accesibilidad. Además, deberían ubicarse lo más cerca posible del hall de acceso al edificio y a unos 30 metros, como máximo, de la salida a la vía pública o a los ascensores.
-Escaleras. No son convenientes los escalones con narices salientes que hacen tropezar la punta de los pies. Tampoco resultan adecuados los escalones sin contra escalón. Si la escalera tiene derrame lateral libre (es decir, si no hay pared o alguna otra estructura de contención), debería colocarse zócalos de 10 centímetros a los costados. A ambos lados de la escalera y separados por 5 centímetros de la pared, sería prudente colocar pasamanos dobles, a alturas diferentes para que puedan ser utilizados tanto por adultos como por niños. Además, las personas con deficiencia visual se verían beneficiadas si los pasamanos tuvieran color o si en ellos, en relieve o en escritura Braille, se brindara información sobre el nivel de piso del edificio o cantidad de escalones.
-Rampas. El ancho de una rampa debe ser de 1,10 metros como mínimo y 1,30 como máximo. Tanto al comienzo como al final de la rampa tiene que existir una superficie de aproximación de 1,50 por 1,50 metros para que una persona en silla de ruedas pueda dar un giro completo.
-Ascensores. Las dimensiones mínimas de la cabina tienen que ser de 1,10 por 1,30 metros. Además, el ascensor tiene que tener pasamanos a 90 centímetros de altura.
-Puertas. Deben tener una luz útil de por lo menos 80 centímetros y el herraje de accionamiento tiene que estar a no más de 90 centímetros de altura.
Estos son sólo algunos de los componentes de una arquitectura sin barreras. Se podría mencionar también los sanitarios, la iluminación, el transporte público y muchos otros elementos que deben adecuarse al uso de la mayor cantidad de personas y no obrar como un permanente obstáculo en su camino.
Como en nuestra ciudad, mas del 50% de los edificios, locales, y calles no posee el cuidado adecuado, los discapacitados deben acostumbrarse a la ciudad que esta en estado desastroso. Como vi en el programa de televisión, la capacidad que tienen los discapacitados para moverse por la ciudad esta tan bien entrenada, que cualquiera de nosotros, en esas condiciones, no podríamos trasladarnos una cuadra sin tropezar, caer, etc. Esto se comprobó, ya que, en la LIGA, Ronnie Arias, Tamara Hendel, Gisela Busaniche, Diego Iglesias y Bejamín Vicuña se tapan los ojos, se sientan en una silla de ruedas y salen a la calle a vivir y mostrarte una capacidad diferente. La realidad es que a estas personas les pareció imposible seguir el ritmo, de por ejemplo, el hombre en una silla de ruedas. Los discapacitados deben acomodarse a los desastres de las calles, cuando esto no tendría que ser asi, el estado debería proveerles ayudas, ya que por algo son discapacitados.
Les dejo una noticia de clarín que me pareció buena para el tema:
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SOCIEDAD: UN DIA EN LA VIDA DE UN DISCAPACITADO QUE TRABAJA EN LA CAPITAL
La pesadilla de trasladarse por Buenos Aires en silla de ruedas
Gustavo Ridiero, de 47 años, hace 17 que está en silla de ruedas. Todos los días viaja desde Lanús hacia su trabajo en Flores. Toma dos colectivos y, a veces, el subte. Clarín lo acompañó durante un día.
Mariana Iglesias. DE LA REDACCION DE CLARIN.
Son más de las tres de la tarde y Gustavo Ridiero ya hace rato que mira la ventana desde su escritorio. El cielo está gris, demasiado gris. "Por Dios, que no llueva otra vez", ruega. Al rato guarda sus cosas, se despide de sus compañeros y toma el ascensor. No marca "Planta Baja" sino "Primer Subsuelo". Llega hasta allí y después de saludar a la chica que limpia cambia de ascensor. Sube a uno especial, uno que le permite esquivar las escaleras de la entrada del edificio y salir directamente a la calle. Por suerte no llueve. Entonces empieza el largo y agotador regreso a casa. Gustavo igual está acostumbrado: ya lleva 17 de sus 47 años en una silla de ruedas.
Hasta hace nueve meses todo era más fácil: vivía en una pensión de Flores, a sólo ocho cuadras del trabajo, en el Centro de Gestión y Participación de Rivadavia y Culpina. Pero apareció Mónica y el amor lo llevó a Villa Diamante, Lanús. "¡Qué voy a hacer! Nada es gratis en esta vida...", dice. Ahora debe viajar en varios colectivos durante más de una hora para ir a trabajar. El hombre está enamorado.
Gustavo conoce de memoria cada una de las baldosas rotas que hay de su trabajo a la parada del 85 que lo deja en Pompeya. A unas las evita y a otras las desafía. Sabe que su silla, una Flexicar
"El problema no se reduce a evitar pozos", dice. Y habla de sus manos llenas de la caca de los perros que se pega en sus ruedas, de las botellas rotas que pueden pinchar las gomas, de las calles inundadas que lo obligan a sumergirse en aguas turbias. No olvida las bajadas de las esquinas: las de plástico están rotas y la mayoría inutilizadas por autos que cortan el paso.
Gustavo decide cambiar su recorrido habitual de dos colectivos e incluye un tramo en subte. Quiere mostrar que el mundo subterráneo no está preparado para él, y eso que se estima que son 18.000 los discapacitados que usan sillas de ruedas por Buenos Aires (Ver Intiman...).
Pero primero hay que tomar un colectivo. Espera en la parada del 2. Llega uno, y el chofer le dice que espere el próximo, que tiene piso bajo y rampa. Gustavo le dice que quiere subir igual, que le abra la puerta de atrás. El chofer le contesta que si le pasa algo lo sancionarán a él. Gustavo insiste y el chofer cede. "No es un capricho: estoy seguro de que el de atrás no tiene rampa", dice Gustavo. Se acerca con su silla, se cuelga del caño y mira a las personas que están en la fila para que le suban la silla. La gente duda, hasta que un hombre de sobretodo negro lo ayuda. Desde adentro un joven le da una mano.
Se ubica en la parte de atrás. La gente lo mira con asombro. "Es tan incómodo subir y bajar de los colectivos que somos pocos los que nos animamos", dice Gustavo. Y cuenta que a veces le ofrecen el asiento. "No gracias, ya voy sentado", contesta él. La silla se zarandea durante el viaje, y él debe aferrarse a algún caño porque su Flexicar no tiene freno. Antes de bajar, Gustavo le pide a un pasajero que lo ayude: "Bajá vos primero y tené fuerte las ruedas. No te preocupes si reboto porque no duele tanto", le explica.
En la calle, Gustavo ve que ya viene "el colectivo de atrás". Y confirma entonces que tampoco tenía rampa. Cruza Centenera y llega hasta la boca del subte de la estación Primera Junta de la línea A. No hay ascensor. Tampoco escalera mecánica. Gira su silla y, tomado del pasamanos, baja en marcha atrás. Sus anteojos tiemblan con el golpe de cada uno de los 20 escalones. Recién en el último un guardia de seguridad privada lo ayuda. Pero aún quedan 20 escalones de otro sector y Gustavo debe arreglárselas solo. En el andén se encuentra con Estela, una ex compañera de trabajo: "¿Cómo bajaste?", pregunta ella. "Con voluntad", dice él.
"Soy leonino", justifica Gustavo. Sus incomodidades empezaron cuando tenía un año y se movía con el andador por su casa de Versailles. Rodó por una escalera y se golpeó la médula. Quedó parapléjico. Usó bastones hasta el 85, cuando decidió comprarse una silla de ruedas.
Gustavo parece un marciano en el vagón del subte. Algunos lo miran como si pidiera limosna. "Por eso no me gusta viajar en subte. Es un lugar hostil para nosotros", dice. Baja en Congreso. Allí hay escalera mecánica: clava su silla en un escalón, se toma fuerte del pasamanos y sube. "Pero esto no puede hacerlo cualquiera", asegura. El sí, porque tiene brazos fortalecidos por el básquet que practica desde hace 30 años en el club Marcelo Fitte.
Son más de las cuatro y espera el 150, que lo llevará a Pompeya. Deja pasar varios colectivos para ver si alguno tiene piso bajo. Nada. Entonces un chico con una mochila de Viejas locas lo ayuda a subir a uno común. "Los choferes no quieren abrirte porque creen que vas a tardar mucho. ¿Cuánto tiempo pueden perder, un minuto? ¿Y yo? ¿Quién piensa en mí?".
—¿La gente es solidaria?
—Algunos sí, otros se hacen los tontos.
La bronca de Gustavo tiene otro objetivo: los políticos. "No conozco a ninguno que haya hecho algo por los discapacitados. Me gustaría ser presidente por un día para arreglar las veredas, tapar los pozos. Pondría multas a los autos que entorpecen nuestro paso y obligaría a los medios de transporte y a los consorcios de los edificios para que sean accesibles. Les daría trabajo a todos los discapacitados, porque es la única manera de insertarnos en la sociedad y de sentirnos dignos. La gente ahora protesta por la desocupación, pero nosotros siempre estamos desocupados".
Sabe que es un privilegiado por su empleo en el Centro de Flores, donde anota a recién nacidos. "Unos 12 por día", cuenta. Pero Mónica (38), su mujer, también es discapacitada por una poliomielitis y no tiene trabajo desde hace mucho tiempo. "La gente cree que no mantenemos hijos, que no pagamos alquileres ni impuestos". Gustavo mantiene a Cynthia, su hija de 14 años, y a Claudio, el hijo de 13 de Mónica.
Baja en Esquiú y Sáenz, en Villa Diamante. Llueve y las calles están resbaladizas. En la esquina de Lebenson se enchastra con el agua de un pozo. Espera el 9, que lo deja en Moreno y Murgiondo, a metros de su casa. Como no hay bajadas en las esquinas, Gustavo hace malabares para bajar de la vereda. Al fin llega a su casa. Mónica lo recibe con un gran beso. "Se sobreexige. Todo lo hace a fuerza de espíritu", dice la mujer.
Son las seis. Hora del mate. Claudio vuelve de la escuela: "¡Me saqué un 10!", anuncia. La pareja sonríe. Gustavo se refugia en su hogar: "Los discapacitados también tenemos una vida, sólo que allá tendría que ser más accesible para nosotros", dice, señalando hacia la calle. ultraliviana, hecha a medida y sin respaldo para darle mayor movilidad, es resistente a los golpes.
Espero que les resulte este tema, tan interesante como mi, y que pongan buenos comentarios :)
Fuentes:
http://www.clarin.com/diario/2002/05/26/s-03815.htm
http://www.accesible.com.ar/recursos/prensa/la-eliminacion-de-obstaculos-para-discapacitados-arquitectura-sin-barreras/